La maldita sinceridad

Por Dolega @blogdedolega

Hay amigas que aunque uno las quiera mucho, son verdaderamente cansinas…

-Hola amiga, ¿estás ocupada?

-No, dime.

-¡Gracias! Es que estoy cabreada con mi chico, ya sabes…

Siento que no me entiende, que no es sincero conmigo y yo quiero que nuestra relación se base en la sinceridad y no hay manera, chica.

-Pero…Yo creo que vuestra relación va bien. Él es una buena persona y te quiere mucho, por no decir muchísimo, está pendiente de ti. No veo donde está el problema.

-Pero es que ese no es el punto, el punto es que algunas veces lo siento. Siento que dice las cosas solo para que yo me quede contenta y yo no quiero eso.

-Amiga, ¿cuántos años llevas con tu chico?

-Vamos a hacer 10 años.

-Ajam…¿Cuántas veces hemos tenido esta misma conversación tú y yo?

-Pues…ahora no sé muy

-¡Cuantas!

-Vaaaale, muchas, muchas. ¡Pero es que me preocupa! Es un tema importante.

-Realmente no lo entiendo. A ver si me aclaro. Resulta que, por ejemplo, vais a salir a cenar. ¿Ok? Y te pasas tres horas arreglándote, y poniéndote preciosa para salir. Cuando terminas, entras en el salón y le preguntas a la criatura- ¿Qué tal estoy?- Pero dime la verdad Ehhh. ¿Correcto?

-Sí, claro. ¡Es que necesito que me sea sincero!

-Vale. Ahora la sincera voy a ser yo. ¿ok? ¡¡¡Para qué diablos quieres que sea sincero!!! Llevas horas embelleciéndote y poniéndote maravillosa, lo que te mereces es que te digan que estás espectacular, punto. Nada más.

Piensa una cosa. Cuando entras en el salón, si se queda con la boca abierta, no necesitas preguntar nada. Si necesitas preguntar es mejor que te digan lo que esperas oir. ¡¡Nada diferente, por favor!!

Ó crees que en el remotísimo caso que lograran ponerse algo por encima y las dejaran escapar de la habitación al salón ésta, ésta ó ésta, tendrían que preguntarle a tu churri ó a mi Consorte “¿Qué tal estoy?” ¡No! Habría que meterles una patada en la entrepierna para que dejaran de mirarlas, babear  y “relajaran” su actitud.

Ahora, vamos a jugar a que es sincero ¿ok? Y te contesta aquello de: ”Bien, en tu estilo”, “Normal, como siempre” , “Un poquito pasadita para ir al chino ¿No?” ó el graciosillo: “¿Comparada con quién?”.

¿Eso te haría feliz, os sentaríais a consensuar un look que os pareciera a los dos lo suficientemente elegante, sexy y sofisticado para la ocasión, estás segura de que eso es lo que quieres oir?

¡No! El tío acabaría durmiendo en el sofá del salón ó en la silla del ordenador del estudio, por maleducado, borde y desconsiderado. ¡Y con razón!

Si me paso dos horas arreglándome, me merezco que me digan que estoy guapísima y listo. Para sinceridades ya tengo los espejos del baño, los reflejos de los escaparates y las tallas de Zara. Espero halagos, mimos y peloteo y no quiero ver ni la más mínima duda en la respuesta. Bastante tengo con estar al loro de cómo va a ir él, que si me descuido se va en camiseta de tirantes, por aquello de que es el chino.

-¡Es que tú todo lo ves muy fácil! Pero yo necesito saber lo que realmente piensa y si es sincero cuando me dice que me quiere.

-Vale, pues cómprate un polígrafo, lo pones en el salón y todas las noches lo interrogas. A la vez, te compras un látigo de los gordos y una de dos: ó se te hace totalmente sincero ó masoquista…

Mira, si te quiere engañar en lo importante, lo hará y tú no podrás evitarlo. Igual que él no podrá evitar que tú le mientas todas las veces que quieras en lo importante y en lo accesorio. Pero una relación, a pesar de ser cosa de dos, es como un solitario. El que se hace trampas es el idiota.

-¡¡Que borde eres, tía!! Para mí la total sinceridad en una relación, es muy importante en mi vida, diría que es básica.

-Ok. Pues tú sigue intentándolo, quizás llegue un día en que lo consigas y obtengas una total sinceridad a tu alrededor. Mira, podemos empezar ahora. Te dejo, porque te mentí. Estaba planchando cuando me llamaste.