Esto responde a la pregunta de por qué hay personas más exitosas en la vida que otras, extendiendo el éxito a todas las áreas del individuo: social, profesional, familiar, personal... Pues por el mismo motivo que hay gente que se ahoga en un vaso de agua, y otros capaces de permanecer a flote y disfrutar del viaje en medio de una tempestad.
Así que posiblemente una de las claves para gestionar de manera eficaz nuestro bienestar consista en abrazar esos monstruos...
... es decir, relativizar y desdramatizar nuestras preocupaciones, rumiaciones y pensamientos negativos. Y por otra parte saber aprovechar todas esas pequeñas (pero grandes) cosas que nos provocan emociones positivas e inspiran pensamientos agradables y productivos. Cosas como:
- Practicar deporte y/o hacer ejercicio físico. Además de servir para descargar estrés, tensiones acumuladas y embotamientos mentales, ya que puede ayudarnos a obterner claridad del pensamiento, la actividad física provoca la liberación de la serotonina, conocida como la hormona del placer por su relación con los estados del ánimo positivos.
- La dieta. Comer, además de una necesidad, es un placer. Pero comer sano también repercute en nuestras emociones y pensamientos. En este sentido es recomendable mantener una dieta variada, como la mediterránea, que aporta todo tipo de nutrientes a nuestro organismo. No se trata de comer poco para estar sano, ni mucho menos, sino comer de todo en su justa medida. Y evitar la conducta de pica, los atracones y comer de forma desordenada.
- El sueño. Para afrontar con energía suficiente los retos que nos pone el día a día es importante estar descansado. Los médicos del sueño recomiendan dormir entre 7-8 horas. La siesta tiene una funcción reparadora, pero se aconseja que no exceda de los 40 minutos, ya que siestas largas pueden provocar el efecto contrario y producir una sensación de agotamiento. Si te cuesta conciliar el sueño porque eres un ser rumiante, cuando vayas a la cama piensa en lo mejor que te haya pasado durante el día.
- Los hobbies. Invertimos muchas horas de nuestra vida en estudiar, trabajar, seguir formándonos... Y qué pasa con nuestro tiempo de ocio, ¿no habría que dedicarle el mismo esfuerzo? Estudios aseguran que las personas con una amplia apertura al ocio rinden mejor en su trabajo. Y es que realizar actividades que gustan revitalizan la mente y el cuerpo. Haz un trabajo de autoexploración: conócete a tí mismo y descubre qué es lo que te gusta hacer.
- Las relaciones sociales. Por supuesto, el ser humano es un animal social. Necesitamos estar y relacionarnos con gente: familiares, amigos, compañeros de trabajo... Un consejo: no quieras estar siempre rodeada de otras personas, hazte amiga de tu soledad en momentos en los que es preciso pararse, reflexionar, conocerse a uno mismo, descubrir caminos alternativos... ella puede ser tu mejor aliada. Si tienes escasas redes sociales, las redes sociales de Internet son una herramienta que pueden ayudarte a ampliarlas,
- El sexo. Ya sea con tu pareja, contigo mismo o en grupo (para los más osados), el sexo es una fuente de satisfacción tan obvia que sólo cabe decir que, según los estudios al respecto, además de placentero el sexo es saludable, ya que como ocurre con el ejercicio físico (al fin y al cabo no deja de ser una actividad física) ayuda a descargar estrés, liberar tensiones y provocar emociones positivas.
- La risa. Posiblemente mi fuente de satisfacción favorita (sí, más que el sexo, ¿qué pasa?). La risa es la bandera de la felicidad. Así que rodéate de gente que te haga reír o acude a eventos culturales que te provoquen risa (teatros, monólogos y otros espectáculos cómicos) o simplemente mírate de vez en cuando una buena película o serie que sea graciosa. Cuenta chistes, pide que te los cuente, provoca sonrisas... Pocas cosas hay más gratificantes.