Lo antiguo y lo eterno de Cristóbal Pérez García, hoy en la Sala Pepe Rubio de Beniel, Murcia.

Por Antonio Serra Junior @AntonioSerraJr

Esta tarde se inaugura una muestra muy interesante del doscientas veces galardonado pintor malagueño, patrocinada y coordinada por la Concejalía de Cultura de Beniel. Se espera una gran afluencia de público para acompañar al artista y admirar sus obras: desde paisajes venecianos hasta la ciudad de Madrid.

Según informa Cristóbal Pérez García, "se trata de una exposición colectiva que resume mi trabajo de los últimos años.”
Y con esta, van ya más de 30 exposiciones individuales con una excelente acogida por el público.


Cristóbal Pérez García (Toval) presenta en Beniel una colección de ciudades, todas ellas visitadas para ser pintadas por el artista, donde habla del paisaje urbano y humanizado y del permanente conflicto del hombre contra la “naturaleza inocente”. El discurso de su obra tiene especial interés en esta ciudad, Beniel, que ha mantenido una eterna relación amor-odio con la naturaleza a través del Río Segura. Este “teatro del mundo” que su obra construye muestra esta titánica batalla y la victoria diaria que la naturaleza consigue imponiendo en nuestras ciudades su luz y su climatología.                             Javier Cerezo. Galerista y curador.

La Sala, en la que podemos ver parte de las obras, horas antes de la inauguración.

Selección de las obras expuestas

En oleo sobre lienzo, “Madrid al alba”, podemos admirar esta panorámica de un personal estilo impresionista que nos brinda el pintor murciano. En esta visión paisajística urbana que nos ofrece el pintor vemos  un amplio horizonte que se pierde en los límites de la zona serrana de la ciudad; se aprecian los edificios de La Almudena y El Palacio Real (distintivos de Madrid). La luz del amanecer, mágica, ha sido utilizada por el artista plasmando en la zona central de la obra la luminosidad que comienza a despertar a la ciudad; ocres, amarillos muy claros, tonalidades blanquecinas, grisáceas, azuladas, violáceas, tierras, sombras, paleta de gran valor armónico en gestos rápidos, poco definidos para construir la gran urbe y bañar los tejados y fachadas iluminadas por los primeros rayos de sol logrando una atmósfera de ensueño, idílica, que consigue dar vida a la ciudad aunque no veamos a sus habitantes. Cientos de edificios  han sido construidos con manchas rápidas, con las estructuras justas para identificarlos (ventanas, esquinas, etc.) junto con unas gamas de colores con multitud de matices que dotan a la obra de una gran calidad cromática. Estamos ante una pintura fresca, ejecutada con gran espontaneidad, con una rica paleta que el pintor utiliza sin estridencias, pero creando el contraste justo y necesario para que ahora podamos disfrutar del amanecer con estas excelentes vistas. Antonio Serra Junior


Paisajes venecianos




 Si te gustó, Comparteme