Lo que haces, lo que piensas, lo que sientes… ¿eres tu?

Por Psipositivo @Psi_Positivo

“Quiero cambiar mi forma de ser” es una de las frases habituales en la consulta. Todos podemos entender qué se quiere decir con ello, y como profesional sé como proceder para ayudar a  esa persona y a esa demanda que tiene. Sin embargo, creo que la frase tiene mucha más complejidad de lo que parece.

¿Nos hemos parado realmente a reflexionar sobre lo que implica? Te invito, con muchas ganas, a que nos metamos en ello en este artículo. Para ello vamos a empezar a ver como cambiar; y los psicólogos solemos aproximarnos a ello desde las conductas, pensamientos y emociones.

Soy a lo que me dedico y soy mis comportamientos.

En muchas ocasiones lo que hacemos es lo que nos acaba definiendo. En “lo que hacemos” por supuesto se incluye nuestra profesión, aquella actividad profesional que desarrollamos habitualmente y para la que nos hemos formado. Inevitablemente conociendo a gente nueva, por ejemplo presentándonos en un grupo, contaremos a que nos dedicamos. Soy albañil, soy médico, soy psicóloga.

Por supuesto esto nos ayuda a definirnos y a crearnos un sentido de identidad ante los demás. Hemos pasado muchas horas formándonos para ello, haciendo prácticas, trabajando… y esto es además mucha energía. Además sabemos que la profesión ayuda mentalmente a los demás a acotar la cantidad de información disponible que tiene que procesar a la hora de conocernos.

Este es un primer acercamiento a “qué hago”. Pero no es lo único que nos define delante de los demás, en el plano de lo que fácilmente visible.

Las conductas concretas que hago se ven igualmente y son importantes. Si doy la mano firmemente o no, si soy callado o muy hablador, si soy ágil o torpe y otras tantas cosas. Todo ello también me ayuda a definirme. Pero no soy yo.

Lo que pienso define mi realidad.

Damos otro paso más hasta el definir quienes somos incluyendo nuestros pensamientos. Cierto. Este principio es algo en lo que personalmente creo a ultranza. Tanto que estaría dispuesto a surcar los siete mares para defenderlo.

Es un principio defendido tanto por la psicología cognitivo conductual como por la Psicología Positiva. Lo que pensamos forma nuestra realidad, y estos pensamientos pueden ser cambiados vía ciertas técnicas específicas. Y funciona con constancia y con el acompañamiento adecuado. Así tal y como pensamos vivimos… pero esto aún no nos hace llegar a nuestro Ser.

Mi vida emocional define mi existencia.

Otra verdad que puede aportarnos mucho en nuestro desarrollo personal. Tanto las emociones que englobamos como positivas como aquellas que englobamos como negativas influyen de manera determinante en nuestro día a día y por tanto en nuestra existencia.

Si bien tenemos la convicción de que lo que pensamos puede estar influido por mil y una cosas, igualmente suele haber consenso en que las emociones nos engañan menos. Es decir, estas, vienen más de las entrañas, son más directas y más reflejo de lo que realmente nos pasa. Así, de alguna manera ayudan a definirnos mejor ¿Cuál suele ser mi tono emocional, alegre o triste? ¿Qué emociones suelo provocar en los demás?

Del “quiero cambiar mi forma de ser” al ahora.

Si quiero cambiar debo modificar mi forma de actuar, de pensar y de sentir. Este por ejemplo es el trabajo integral que hacemos en Psicología en Positivo. Podemos empezar por uno o otro aspecto que van a influir al resto. Y sí, estaremos cambiando… aunque ahora viene la idea principal de este artículo. Hay algo más profundo que te define y que va más allá de lo que haces, piensas o sientes. Ello es independiente de que seas una persona religiosa o espiritual o no; en algunas tradiciones será tu Ser, tu esencia tu Yo o tu alma. Llamémosle tu Ser.

Tu Ser es inmutable y ya está ahí. Te daré una pista de cómo acercarte a él. Si haces meditación, relajación o mindfulness sabes de lo que estoy hablando, sobre todo si tienes experiencia en ello. Si eres principiante y andas mejorando en ocasiones habrás sentido lo que te estoy tratando de comunicar. Otra manera es si en ocasiones – y esto todo el mundo lo ha experimentado –  es algún momento de gozo y de quietud, por ejemplo esos momentos andando por una playa tranquila, por la montaña, por un parque. Estamos con nosotros mismos y nos sentimos bien, como si todo estuviera en orden.

Si quieres encontrarte bien puedes cambiar tus conductas (te ayudará a tener consecuencias diferentes), modificar tus pensamientos (te sentirás mejor) y gestionar tus emociones (lo cual te relajará). Aunque tu “Ser” seguirá estando ahí. Y con todo ese trabajo de transformación lo que  podrás conseguir es el enorme logro de llegar mejor a él. El trabajo valdrá la pena. Seguro.

Un positivo abrazo,

Antoni

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