Así rezaba aquella primera nómina que firmé en Junio de 1.971. Comencé mi andadura profesional tras mis estudios de Bachillerato, Academias y profesores particulares de Inglés, Taquigrafía y Mecanografía en aquella empresa importadora en exclusiva de relojes japoneses, cuyos propietarios, encargados y gerentes eran hindúes.
Un sonido, mejor dicho un ruido que generábamos al impactar nuestros delicados y jóvenes dedos era nuestro hilo musical, nuestra sensación de concentración y melodía perfecta de inspiración para hacer nuestro arduo trabajo: facturación y letras de cambio, que si mal no recuerdo eran unas 200 cada día.
Aunque en la lejanía se dejaban escuchar viejas canciones por el gris ojo patio al que daba nuestra única ventana, radio Popular o radio Juventud que sintonizaban algunas vecinas. Acompasadas nuestra melodía mecanográfica por la sumadora, el timbre del teléfono, la voz de nuestro Gerente Mr. Shantu Rupani sentado justo enfrente, en el mismo despacho o el sonido que hacían sus manos mientras pelaba los pistachos que con maestría descascarillaba; aún me parece ver el brillo del rojo rubí insertado en su anillo de oro. mientras movía sus manos.
Éramos afortunadas, descubrimos éste fruto seco totalmente desconocido y del que he podido leer: los pistachos son los frutos del árbol también llamado «alfósigo», pistachero o pistacho (pistacia vera) perteneciente a la familia de las Anacardiáceas. Para poder crecer necesitan un clima cálido, aunque también se han podido desarrollar en climas templados y secos.
Por cierto ¿Sabian que el árbol del pistacho empieza a dar frutos tras 5 años de vida, pero el momento cúspide de su producción es a los 10 años de edad y puede llegar a durar 150 años?
Proceden de Asia, de hecho tengo entendido que los fósiles más antiguos que se han encontrado de este fruto, se estima que son de la era terciaria. Se sabe que ya se consumían en civilizaciones como la egipcia, griega y romana.
Existen numerosas leyendas, fábulas e historias en las que aparecen los pistachos como un producto exclusivo de la realeza. De hecho en el antiguo reino de Persia, el comercio y la posesión de este fruto simbolizaban la fortuna y alto estatus social.
A España llegaron mediante la ocupación romana, aunque con la ocupación de los moriscos desaparecieron, hasta los años 80 cuando volvieron a consumirse ya que es en aquella década cuando comenzó su plantación y producción en Andalucía.
Hoy en día la provincia de Málaga es un gran productor, concretamente en Archidona, donde éste “tesoro verde” vuelve a adorar el Sol y el suelo de ésta Málaga que enamora y cautiva también al pistachero. Un árbol que sólo puede dar sus frutos en lugares muy específicos, y que en el año 1985 volvió a encontrar su lugar en éste precioso entorno Archidonense.
Personalmente no solo lo uso para dulces y postres, también para platos salados como en ésta receta que hoy comparto con quienes siguen “Mi Cocina”: MACARRONES CON ATUN, PESTO DE PISTACHOS Y ALBAHACA.
INGREDIENTES PARA UNA PERSONA:
100 grms. de macarrones, 50 grms. de pistachos (crudos sin tostar, pelados, se puede encontrar en cualquier super o tiendas especializadas), una rama de albahaca fresca, un diente de ajo (quitándole la raíz central), queso rallado al gusto (he usado tipo mozarela), medio vaso de aceite de oliva virgen extra, sal y agua para cocer la pasta.
Picar un tercio de los pistachos y reservar junto con unas hojas de albahaca.
Para ello en el vaso de la batidora echar las hojas de albahaca, el resto de los pistachos, el diente de ajo, el aceite de oliva virgen extra y salar al gusto, incorporar el queso y batir de forma que quede una pasta lo más fina posible.
A la hora de servir: Colocar el atún bien escurrido de su aceite, incorporar la pasta,