#196
¿Qué hice hoy?
Ejercité. Le dije adiós
A un amigo que partía.
Fui al mercado, comí mis comidas.
Fui a caminar. Saqué la basura.
Leí un poco. Medité. Dormí.
Ese fue mi mandala.
Un mandala es más comúnmente un diagrama o pintura que uno usa durante la meditación. La pintura es generalmente alegremente coloreada y extremadamente complicada. Al comenzar en el perímetro externo de la pintura y gradualmente trabajar hacia el interior (a veces haciendo pausas en ciertas partes para contemplar), el meditante se vuelve completamente absorto.
Para cuando se llega al centro, todas las nociones egoístas normales deberían haberse disuelto y se deberían haber abierto las profundidades de la mente. Otras religiones tienen otras varias maneras: misa, cánticos, sacramentos, recitar las sagradas escrituras, contemplación. Esos también se vuelven sus mandalas -sus objetos de culto. Pero no es suficiente ir a la iglesia o el templo una vez a la semana, o leer un trozo de un libro sagrado cada mañana. ¿Puede ser el Tao confinado a rituales tan simples? No.
Podríamos volar a las alturas mismas del cosmos, sumergirnos en la mayor de las profundidades, nadar a lo largo y ancho de la eternidad, y aún no llegaríamos a los límites del Tao. Por lo tanto, deberíamos buscar el Tao en cada día. Deberíamos preguntarnos cada día cómo el Tao se nos manifestó. Nuestras actividades diarias son nuestro mandala. El Tao se nos revela en nuestros quehaceres mundanos.
Vía: VivirTao
Llenándo la vida de Color #Mandálas