Este viaje inter musical prosigue en su segunda parte titulada "Respira"con No siento, una nueva demostración del buen oficio que tiene Mento, pues a pesar de que se trata de la primera de las cinco canciones que se contraponen a "Asfixia", aquí seguimos encandilados por las melodías portentosas, quizá algo más apaciguadas, que nos trasladan a esa necesidad de seguir nuestras pulsiones hacia la cima, en forma de infinito que nos espera al terminar cada canción. En este sentido, la música es una gran fábrica de imágenes, y las canciones de Mento nos lo corroboran, como en este No siento. Un régimen visual, al que nos someten los canarios, que continúa en No debo, pues marcha con una autoridad sobre su escenario compositivo que nos deja sin argumentos, lo que nos lleva a decir que en este "Respira"las melodías son más simples, pero siguen teniendo esa garra de las anteriores canciones, con ecos que reverberan en nuestros sentidos de una forma mágica: "por donde te mueves no quiero estar... por donde te mueves no puedo estar", pero nosotros sí. Inocente es una de esas canciones donde el rasguño de las cuerdas de la guitarra se nos posicionan dentro de nuestra piel: "hablas de surcar la luz, inocente, inocente", perfecta entelequia que sin embargo nos sirve para apoyarnos en las notas de esta canción que de nuevo se nos presenta como toda una suerte de sensaciones y ritmos enfrentados. Una transmisión de argumentos que Dramaturgia contiene en abundancia, con unos nuevos toques atmosféricos que rinden homenaje a ese mundo interior que se apodera de nosotros en soledad: "la lluvia sobre mí sin tu calor". Hasta que llegamos a Respira, el final de este viaje al que Mentoha llamado Oxímoron, y en el que nos ha invitado a atrapar las pulsiones del viento, pues eso son sus composiciones, una especie de brisa interior que recorre nuestro cuerpo a través de nuestros oídos, y que tiene esa rara característica de apoderarse de nuestros sentidos, pues Mento han logrado levantar un universo pleno de sensaciones y argumentaciones que no nos dejan indiferentes. Ángel Silvelo Gabriel.
Este viaje inter musical prosigue en su segunda parte titulada "Respira"con No siento, una nueva demostración del buen oficio que tiene Mento, pues a pesar de que se trata de la primera de las cinco canciones que se contraponen a "Asfixia", aquí seguimos encandilados por las melodías portentosas, quizá algo más apaciguadas, que nos trasladan a esa necesidad de seguir nuestras pulsiones hacia la cima, en forma de infinito que nos espera al terminar cada canción. En este sentido, la música es una gran fábrica de imágenes, y las canciones de Mento nos lo corroboran, como en este No siento. Un régimen visual, al que nos someten los canarios, que continúa en No debo, pues marcha con una autoridad sobre su escenario compositivo que nos deja sin argumentos, lo que nos lleva a decir que en este "Respira"las melodías son más simples, pero siguen teniendo esa garra de las anteriores canciones, con ecos que reverberan en nuestros sentidos de una forma mágica: "por donde te mueves no quiero estar... por donde te mueves no puedo estar", pero nosotros sí. Inocente es una de esas canciones donde el rasguño de las cuerdas de la guitarra se nos posicionan dentro de nuestra piel: "hablas de surcar la luz, inocente, inocente", perfecta entelequia que sin embargo nos sirve para apoyarnos en las notas de esta canción que de nuevo se nos presenta como toda una suerte de sensaciones y ritmos enfrentados. Una transmisión de argumentos que Dramaturgia contiene en abundancia, con unos nuevos toques atmosféricos que rinden homenaje a ese mundo interior que se apodera de nosotros en soledad: "la lluvia sobre mí sin tu calor". Hasta que llegamos a Respira, el final de este viaje al que Mentoha llamado Oxímoron, y en el que nos ha invitado a atrapar las pulsiones del viento, pues eso son sus composiciones, una especie de brisa interior que recorre nuestro cuerpo a través de nuestros oídos, y que tiene esa rara característica de apoderarse de nuestros sentidos, pues Mento han logrado levantar un universo pleno de sensaciones y argumentaciones que no nos dejan indiferentes. Ángel Silvelo Gabriel.