Hola chicas, buenos días.
A veces los regalos más bonitos no vienen de algo que necesitabas, sino de algo que alguien pensó para ti. Este girasol nació justo así. Yo quería regalar un pequeño rayo de sol, un punto de luz que iluminase incluso los días más grises.
Me acordé de cuando me tejí mis primeras margaritas. Fueron días grises, de lluvia constante, de esos en los que parece que todo pesa un poco más. Y, sin embargo, cada vez que las veía, algo cambiaba. No solucionaban nada, pero sí iluminaban un poquito mi día.
Con ese recuerdo en mente, salió este girasol.
La idea, regalar luz y alegría, aunque sea pequeñita.
Los girasoles tienen algo especial. Siempre buscan la luz, incluso cuando no es evidente dónde está. Me gustaba pensar que este, aunque sea de hilo, podía hacer lo mismo en una estantería, en un escritorio, o en cualquier rincón.
No necesita agua, no se marchita, y siempre está ahí, con ese amarillo que parece decir: “oye, aquí hay un poco de sol para ti”.
Lo coloqué en una macetita sencilla, añadí un pequeño mensaje, "Luz para tus días", de esos que no necesitan muchas palabras.
Que esté ahí, sin hacer ruido, recordando que incluso en los días más apagados puede haber un punto de color. Algo pequeño, pero suficiente.
Porque a veces, eso es todo lo que necesitamos.
Y tú, ¿tienes algún objeto pequeño que te cambie el día sin darte cuenta?
Buen Jueves