El cambio más importante ha sido quitar la mesilla de mi lado de la cama, y sustituirla por una bonita maleta en la que mi chico guarda parte de sus tesoros (sellos, postales y todas mis cartas de cuando vivíamos separados), aunque esto debería de aclararlo, ya que volvemos a estarlo por motivos laborales...
He descubierto lo versátil que son los poufs marroquíes y mi atrevimiento ha llegado a incluirlo como mueble de apoyo a mi nuevo rincón de amaneceres. Un pequeño cáctus y mi lectura diaria lo completan.~~~
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