'Mis inventos han salvado a miles de personas'

Por Ezeqdb


Federico Benetti es un cardiocirujano oriundo de Rosario, Argentina. En su larga carrera desarrolló muchas ideas y procedimientos quirúrgicos que salvaron la vida de miles de personas. Actualmente cuenta con 31 patentes de invención, docenas de publicaciones científicas en revistas especializadas y más de 500 presentaciones, ha entrenado a miles de cirujanos en más de 45 países y actualmente es presidente de la Fundación Benetti en esta ciudad.
Lo conocí en una TEDx, y me abrió las puertas de la clínica para contarme un poco de su historia. Me sorprendió encontrarme con un personaje que marcó varios hitos en la historia de la medicina moderna, con paredes cubiertas de diplomas, estatuillas y premios, y que esté tan dispuesto a compartir todo lo que sabe.
-¿Cuáles considera que son los tres logros más importantes de su carrera en la cirugía coronaria?
-Desarrollé muchas cosas a lo largo de los años, pero podría nombrar algunas. La cirugía coronaria sin circulación externa se hizo mundialmente conocida luego de su publicación en 1990 en una revista especializada donde se documentó lo bien que funcionaba luego de haberse realizado con más de 700 pacientes.
-¿En qué consiste?
-Hasta principios de los ‘80, cuando se iba a hacer un bypass, había que parar el corazón y hacer circular la sangre por una bomba extracorpórea con todos los pacientes. Esta técnica resultaba en una lenta recuperación y tenía muchos efectos secundarios, con un alto porcentaje de enfermos.
En una ocasión, cuando estaba por hacer un bypass, decidí no parar el corazón ni conectar la bomba. Pude hacer todo correctamente. El paciente se recuperó mucho más rápido y cuando me di cuenta había inventado una nueva técnica quirúrgica (que después supe que se había realizado anteriormente de forma ocasional). Tuvieron que pasar varios años para mejorar la técnica y seguir investigando y por eso se terminó publicando en 1990.
-¿Y luego siguió investigando en esa línea?
-Sí, porsupuesto, y esto me llevó a desarrollar otro de los grandes logros de mi carrera, la cirugía de Midcabg en 1994. Es una operación mini invasiva de bypass coronario. Normalmente hay que hacer un corte bastante grande del esternón, que luego genera dolor y una larga recuperación. En este caso, hacemos una pequeña incisión entre las costillas con el corazón latiendo.
Y el tercero es el desarrollo de la cirugía de Miniopcabg de la cual también tengo la patente. Está asignada a una empresa que la comercializó en ese momento pero figuro yo como el creador. La filosofía es similar a la anterior: ser lo menos invasiva posible. Pero la incisión se hace en la parte inferior del esternón y no en el espacio intercostal. Esto tiene como ventajas producir menos dolor aun, y por lo tanto una más rápida recuperación. Y además, facilita el acceso a la cavidad cardíaca en caso de que haya alguna complicación.
En 1997 realicé el primer bypass coronario ambulatorio del mundo con esta técnica, aquí en Rosario, en la Fundación (Benetti).
-¿Y qué sería ambulatorio?
-Que el paciente fue dado de alta a las 22 horas de realizada la intervención.
-¿Cómo ha progresado el mundo de la cardiología desde entonces?
-Las tres técnicas tuvieron mucho impacto a nivel internacional, y tuve la oportunidad de recorrer el mundo para entrenar a miles de cirujanos en más de 45 países y hoy más del 20% de las cirugías cardíacas del mundo usan estas técnicas.
Si uno lo analiza, se han salvado muchísimas personas gracias a esto: desde el principio funcionó mucho mejor que lo que se hacía, y se operaron más de dos millones de personas. También es cierto que con el paso de los años la cirugía convencional con circulación extracorpórea mejoró mucho, pero se ha demostrado que en pacientes de mayor riesgo, y en el largo plazo, Midcabg y Miniopcabg resultan ser más eficientes. Y además, las dos son la base del tratamiento híbrido, que consta de hacer un bypass en algunas arterias, y stents en otras.
-¿Se ha adentrado en otros campos de investigación?
-Sí, en varios. En 2003 operé al primer paciente del mundo con aplicación de células madre y bypass. El principal problema del corazón es que en ocasiones las cosas no se pueden solucionar con un bypass o stent porque el músculo está muy enfermo, y se necesita un transplante. Que empezamos a hacer en los ‘80 en Rosario.
Al principio la situación era muy complicada porque no estaba claro el concepto legal de muerte. Los abogados no entendían que el cerebro podía morir y el corazón no (y viceversa). Recuerdo que en el ‘79 estaba en una reunión, y uno de los legistas sufrió un paro cardíaco. Lo tuve que reanimar y lo llevé a hacerse un estudio. Al final se salvó y hoy sigue vivo, pero eso fue un poco lo que ayudó a que se den cuenta de que el corazón puede estar vivo o muerto de forma independiente al cerebro, y abrió la posibilidad de comenzar con los trasplantes en el país mediante la formación del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante, Incucai.
Al año siguiente Favaloro y su equipo hicieron los tres primeros en Buenos Aires, y luego nosotros en Rosario, el 11 de febrero de 1981. El nuestro fue en ese momento el que tuvo tiempo de isquemia más prolongado.

-¿Y eso es?
-Que pasaron varias horas entre que extrajeron el corazón del donante y lo colocamos en el nuevo paciente. También fue en ese momento el paciente que más vivió de todos. Siempre considerando que en esa época no teníamos el conocimiento ni medicamentos como la ciclosporina para evitar el rechazo del receptor que tenemos ahora.
Hoy en día son operaciones rutinarias y regladas por modernos protocolos, drogas y experiencia, pero por desgracia nunca va a haber tantos donantes como gente que los necesita.
-Hace poco se publicó una noticia de que en Argentina creció el número de donantes, y en 2012 se hicieron 105 trasplantes cardíacos.
-Sí, pero se mueren y se van a seguir muriendo miles de pacientes en la lista de espera aquí y en todo el mundo. En Estados Unidos se realizan unos 3500 trasplantes cardíacos por año, pero se mueren 300.000 esperando uno.
Los trasplantes salvan a muchos pero no son una solución a gran escala. Como te decía, uno de los campos en los que seguimos investigando son las células madre. En 2010 fuimos los primeros (y todavía los únicos) en implantar células madre embriofetales en pacientes con insuficiencia cardíaca (Direct myocardial implantation of human fetal stem cells in heart failure patients: long-term results).
-Me imagino que habrá cierta resistencia desde algunos sectores sociales, ¿no?
-Sí, las investigaciones con células madre están muy trabadas en muchos países por la presión que ejercen diversos grupos. Hay que tener en cuenta que la principal fuente de células madre son embriones humanos.
-¿Y el premio Nobel de medicina de 2012 no fue sobre este tema?
-El doctor Yamanaka recibió el Nobel por sus investigaciones sobre cómo reprogramar células normales del cuerpo para que sean pluripotenciales, y así evitar el problema ético (y legal) de usar fetos. Esto va a hacer avanzar la medicina enormemente en los próximos años. Las posibilidades son infinitas.
-El futuro de la medicina no va a tener que apuntar sólo al uso de mayor tecnología, sino también a un uso más racional de lo que ya tenemos hoy, ¿no?
-Sí, exacto. Uno de los grandes problemas es que hoy en día un 42% de las enfermedades que nos matan se deben a no tener en cuenta los factores de riesgo como la mala alimentación, el sedentarismo o el cigarrillo. Un 28% tienen causas genéticas, y si bien se ha avanzado mucho en mejorar la calidad de vida de las personas, no todas se pueden curar. Un 19% son causadas por alteraciones de nuestro ambiente, desde enfermedades producidas por el lugar donde trabajamos hasta por la contaminación de las ciudades. Y sólo un 11% es la medicina asistencial, las enfermedades sobre las que podemos trabajar los médicos.
Lo curioso es que un 80% del presupuesto mundial en salud se gasta en ese último 11%. Es una distorsión enorme, hoy en día muy pocos se preocupan por ir a un nutricionista o un gimnasio para estar bien, pero luego gastan fortunas en intentar solucionar los problemas producidos por no prevenir. A la humanidad le falta mucha educación con respecto al valor de la prevención, ese va a ser uno de los mayores desafíos que tendrán que enfrentar los sistemas de salud.
@proyectosandia
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