La mujer que elige el rojo en su forma más pura lo siente como una conquista y un anhelo de expansión. Ese objetivo de conquista se puede ejecutar de maneras distintas. Un vestido rojo sería el equivalente a una razia, casi un ataque por sorpresa. Como los que traerá la próxima primavera de Isabel Marant, de Emilio Pucci, de Lanvin. Pero esa expansión puede completarse también en pequeñas fases; con un bolso, por ejemplo. Casi todas las grandes Maisons tienen uno arrebatador: el Constance de Hermès, el Lady Dior, el 2.55 de Chanel o las creaciones de Loewe, bellas declinaciones del rojo puro. Más formas de pequeñas conquistas: unos labios maquillados en rojo. Como los de Lindsey Wixon en la campaña de Terry Richardson para Opening Ceremony, los de PJ Harvey en los 90’ o los de Kate Moss siempre que la ocasión merece ese fuego.En la búsqueda de ese rojo puro, hay dos grandes alquimistas. Christian Louboutin es uno. Su rojo es eterno y universal. Sexy y aspiracional. Encarnado en otra de esas formas de conquistar: los zapatos. El otro alquimista es Valentino que consiguió su mágico tono con esta mezcla: 100 % magenta, 100 % amarillo y 10 % negro. El vestido-rojo-Valentino son tres palabras fundidas en una.
¿Qué mujer está hecha para llevarlo? Cindy Crawford, Claudia Schiffer, Anja Rubik, Karlie Kloss, Winona Ryder, Kate Bush, Alexa Chung, Caroline Sieber, Doutzen Kroes, Maria Carla Boscono. . Realmente te aceleran la respiración y los latidos!!. Fuente:Marta Hurtado de Mendoza para Vogue.esSigue la Moda y Tendencia mundial en http://www.modaencordoba.com