Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI – SANAA

Por Croquizar Fernando Garcia @croquizar
Textos:De la redacción de Croquizar. Decir mucho, en pocas líneasEn base a fuentes libres citadas en el artículo

El Museo del Siglo 21 es una de las obras más importantes diseñadas por SANAA (Sejima and Nishikawa Architects and Associates). Haciendo uso de una geometría simple y un lenguaje minimalista, el proyecto explora la permeabilidad del espacio público a través de distintos niveles de transparencia, un tema que la pareja ganadora del Pritzker ha venido explotando en anteriores trabajos a través de distintos enfoques.

El Museo del siglo 21 se ubica en la ciudad de Kanazawa, en la prefectura de Ishikawa, emplazado al lado del Kenrokuen, uno de los jardines más bellos y famosos del Japón.

El edificio, inscrito en un círculo de 112.5 metros, se emplaza sobre un parque de forma irregular. Algunas de las obras de arte han sido instaladas en el parque, que se comporta urbanamente como una extensión del museo.

El programa del museo incluye espacios de reunión, salón de lectura, biblioteca, talleres para niños, restaurante, servicios y áreas de exhibición. Se trata, pues, de un conjunto que debía ser a la vez público y privado, que debía tener áreas de acceso libre para beneficio de la población y otras de acceso pagado que permitieran el mantenimiento de este equipamiento.

El reto de Kazuyo Sejima y Ryue Nishikawa era crear un equilibrio entre ambos dominios, difuminando los límites entre público y privado, y para ello propusieron una trama de funciones mixtas que se fusionan en una circulación fluida y que se organizan en torno a cuatro patios centrales. La interacción es tal que por momentos las propias áreas de circulación se comportan como zonas de exhibición. Formalmente, se trata de una serie de cajas de distinta área, altura y nivel de opacidad, que alcanzan entre 4 y 12 metros y que se insertan dentro de una piel circular de vidrio, integrándose al entorno exterior. Únicamente un cilindro opaco y excéntrico figura como anomalía en esta trama rectangular, aunque hace referencia a la envolvente cilíndrica del museo. En contraste, el cilindro externo es un borde tenue y transparente que se relaciona francamente con el exterior.

Se trata de un diseño aparentemente sencillo, pero altamente provocador, que desafía la noción tradicional de recorrido en un museo para brindar al visitante libertad entera sobre su “situacionalidad”, su apropiación del espacio, la definición de su propio recorrido y la interacción con el edificio, el arte y el entorno. En ese contexto, algunas de las obras exhibidas colaboran especialmente a esa conexión fenomenológica entre el espectador, el objeto mostrado y la naturaleza, estableciendo no solamente una relación de expectación sino en cierto modo de interacción individual y grupal.

Un ejemplo es Blue Planet Sky, la escultura a cielo abierto de James Turrell, que repite el trabajo realizado en el Museo de Arte Chichu en Naoshima, diseñado por Tadao Ando. Enmarcando al cielo, el espectador es testigo del espectáculo siempre cambiante del cielo y el ambiente. Otro caso es Vertical Green, una obra realizada por Patrick Blanc, un jardín vertical con más de 100 variedades de plantas que se comporta como límite de uno de los patios interiores y que es atravesado perpendicularmente por una circulación acristalada.

Tal vez el más llamativo de todos el es trabajo de Leandro Erlich, denominado Swimming Pool. Es poco usual encontrar una piscina en medio de un museo, pero al aproximarse, uno se lleva la sorpresa de ver gente bajo el agua. Por su parte, al ingresar a las áreas de exhibición en el sótano, es posible adentrase en la piscina y ver a la gente desde el otro lado del “agua”. El efecto es muy interesante y todo un éxito desde el punto de vista de la participación del público. El truco está en dos planchas de acrílico separadas por un espacio de 30 cm, relleno de agua. Una película de 10 cm de agua también ha sido colocada sobre el acrílico para hacer el efecto más realista.

El museo cuenta con un área para exhibiciones especiales en el sótano, al que se accede con un elevador acristalado, una caja transparente que a manera de pistón es elevada por un émbolo cilíndrico, que a la vez de evocar las formas primarias usadas en el diseño, alude los principios de levedad, permeabilidad y simpleza que son legibles en todo el edificio.

De noche, el museo se muestra sin pudicia mediante una iluminación que subraya su rol como referente urbano, así como su simbólica apropiación visual por los habitantes de Kanazawa.

Programa: Museo / Servicios Ubicación: Kanazawa – Japón Autores: SANAA (Sejima and Nishikawa Architects and Associates) Fecha: 1999 – 2004

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