Estos archivos de sonido pueden escucharse en mi canal de youtube,
en el enlace que inica esta entrada.
Aunque cada canción tiene su historia, me he decidico a contar la de ésta:-o-o-o-o-o-
Sicilia, finales de los '90. Octavio Cuarteto fue uno de los muchos grupos que a lo largo de los siglos hemos formado Segis, Paco y un servidor. Con Pascual Ortiz como batería, otros tantos, juntos o revueltos; pero esa es otra historia que empezó hace más de cuarenta años y aún sigue. O no. Han sido bandas de distinta duración, rentabilidad y alcance, pero siempre batallando con repertorios insólitos para ser acometidos sólo con dos guitarras y un bajo. Entre otros coros cuyo estudio queda para ulterior ocasión está Almenara, con mi hermano Juan a la voz cantante y Jesús Sánchez, que entonces era pelirrojo, a los tambores. Porque lógicamente han sido varios los baterías y cantaores que han colocado la guinda a este longevo ensemble instrumental que ponía sus angelicales segundas voces al servicio de una mejor que hiciera buenas a las cuatro. Tal vez usar cuatro voces en muchos arreglos haya sido una de nuestras virtudes. Aunque luego entró nuestro amigo Julián a hacerse cargo de tambores y vajilla turca, durante bastante tiempo fue Juanjo el maestro percutor en Octavio Cuarteto. Tocaba los bongós cuando venía al caso, —y algunas veces en que no—, y también un artefacto muy chusco que era una especie de batería eléctrica con dos o tres tamborcillos planos del tamaño de una taza de café y un a modo de bombo, consistente en un botón que pendía de un cable hasta el suelo. Ese artilugio contenía sampleado un pequeño zoo y en las partes más silenciosas y emocionantes de alguna canción, fuera Hey Jude o Polka dots & Moonbeans, no era raro que de ese aparato diabólico saliera un maullido o un relincho que desconcertara al que cantaba en ese momento, que solía ser yo intentando contener la risa. Grabado quedó en más de una ocasión, pero no podía dejar en el momento la guitarra para estrangular a Juanjo, que al gato nunca lo llegué a ver. No lo usábamos solamente en el ámbito de pequeños escenarios, y ese sencillo instrumento nos acompañó varios días de feria a la Caseta de los Jardinillos, la de 1998. La verdad es que no cabía mucha parafernalia de timbales ni platos en el rodalillo que nos dejaban en el lado derecho de un escenario mayor que algunos majuelos que para mí quisiera, pero en el que nosotros teníamos que tocar con la guitarra hacia arriba. En la música está claro y no se discute quién va de chef y quién de pinche o a lavar los platos. Unos días compartiendo ese escenario tan mal amojonado con Sara Baras y Antonio Canales, con Camilo Sesto, con el Dúo Dinámico y un último con Los Panchos. En esta última noche de nuestra feria del '98 en la Caseta fue cuando el amigo Fernando Gotor cinceló en el mármol de nuestras memorias su frase histórica ¡Bravo, Basurto! Habéis estado de nácar”.