El ozono tiene una alta capacidad oxidante y de cicatrización, o bien como medio de activación de ciertas proteínas y células del sistema inmune sanguíneo. El ozono es un derivado del oxígeno, su molécula está formada por tres átomos de oxígeno. El ozono para usos terapéuticos se genera a partir de oxígeno médico (99,9% O2), en una mezcla O3/O2 del 5% de ozono en volumen como máximo.
Sus propiedades antiinflamatorias, antisépticas, de modulación del estrés oxidativo y de mejoría de la circulación periférica y la oxigenación tisular lo hacen adecuado para una gran gama de patologías.
La concentración y modo de aplicación variaría en función de la patología a tratar, ya que la concentración de ozono determina el tipo de efecto biológico que produce y el modo de aplicación marca su ámbito de acción en el organismo.