Y que concretamente en España, existen tres denominaciones de origen distintas para las peras. Se trata de la de Jumilla en la Región de Murcia, la de Lérida (Lleida) en Cataluña y la de Rincón de Soto en La Rioja.
Y de allí son las que llegaron a mi cocina, gracias a Frutas y Verduras Eladio. Concretamente unas peras de un dulce sabor, con una textura jugosa y un tamaño mediano con piel lisa, no muy grandes, de color verde y piel lisa, con corazón pequeño y carne blanca: la pera blanquilla o de agua.
Y no lo dudé ni un momento, con un buen vino riojano, tenía que preparar un postre que hacía tiempo no hacía y que me hace volver a mis viajes por el territorio nacional, en aquellos años 80 y 90, donde en las cartas de la restauración era todo un clásico.
Como es habitual en mí, intento saber el origen o la historia de cada receta que preparo y publico en ésta cocina virtual y he podido saber que ya en la antigua Roma, el escritor y erudito Marco Gavio Apicio incluye el uso de pimienta y vino para dar sabor a las peras.
Las peras al vino son un postre clásico de la gastronomía española, conocido por su elegancia y sabor. Este plato combina la dulzura natural de las peras con la profundidad y el aroma del vino tinto, creando una delicia que es perfecta para cualquier ocasión especial. Y concretamente tiene una gran tradición en la cocina riojana donde es conocido como PERAS CON SALSA DE OBISPO.
Ésta sencillez supone también una buena oportunidad para emplear productos de calidad, como han sido en mi cocina hacerlas con peras y un vino tinto de La Rioja..
Un postre muy de la Rioja, sino también del norte y centro de España, que se mantenía como una opción popular en las cartas de restaurantes, quizás hoy en día desaparecido y olvidado.
Así que les animo a prepararlo y a disfrutarlo, llevarlo a sus mesas, a sus cocinas, no sólo por su sencillez en la preparación y su sofisticado resultado, sino por destacar su sabor, su presentación y resultado donde las peras adquieren un color rojo profundo y un aroma irresistible.
Por cierto, se suelen servir frías con su salsa convertida en un dulcísimo almibar, acompañadas como es mi caso con helado de vainilla.
INGREDIENTES:
3 peras tipo blanquilla (riojanas), dos vasos grandes de vino tinto (de la Rioja), 150 grms. de azúcar, una rama de canela y medio vaso pequeño de agua.
Helado de vainilla, alquejenje y hojas de hierbabuena.
LOS PASOS A SEGUIR:
Lavar las peras, sobre todo la parte del rabito. Pelarlas sin quitar el rabo.
Echar el vino y el azúcar en una cacerolita, remover hasta que el azúcar quede totalmente disuelto. Incorporar la rama de canela y las peras,
Encender el fuego y cuando el vino comience a hervir, tapar la cacerola y dejar cocer a fuego medio. Comprobar de vez en cuando, moviendo con cuidado las peras, dándoles la vuelta, para que se cuezan uniformemente y absorvan el vino.
Nota.- si quieren reducir el jugo aún más, sacar las peras y volver a poner al fuego hasta que quede más caramelizado. Vertir entonces sobre las peras, por encima, a fin de que éstas adquieran más sabor y un color más intenso.
A la hora de servir, acompañar con helado, adornar con una hoja de hierbabuena y con algún fruto que le aporte color.
En ésta ocasión physalis o alquejenje (también se la conoce por el nombre de tomatillo o farolillo chino) es una fruta exótica de color naranja con forma de cereza y envuelta en sus propias hojas que le ha dado un toque muy especial no sólo por su forma, su precioso color, sino también por su delicioso sabor cítrico.