Por qué no admite el capitalismo su fracaso?

Por Peterpank @castguer
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Puesto porJCP on Jun 1, 2013 in Política

Recientes estadísticas acerca de la situación económica europea revelan que empeora la crisis, económica y social. Pero el  significado histórico de esto es aún más hondo: la quiebra del capitalismo. Según el más reciente pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) la región de la eurozona se contraerá en un 0.3 por ciento este año. Francia se une a Italia y a España; las tres importantes economías están en recesión. Por si sola, la contracción es muy significativa, que ésta ocurra a 5 años del comienzo de la crisis financiera revela causas muy profundas . La economía europea ha quedado atrapada en una espiral descendente.

España ahora tiene un nivel de desempleo de depresión del 27 por ciento -6 millones de trabajadores. El 57 por ciento de los jóvenes está parado. Más de seis millones de trabajadores españoles han quedado desempleados. En Francia, la cantidad total de personas que buscan empleo -y que no había trabajado en los más mínimo durante el mes anterior- ascendió a 3.2 millones, cifra récord. En toda la Unión Europea, 26 millones de personas están paradas, el 12 por ciento de la fuerza laboral.

En Gran Bretaña, este último trimestre la economía sólo creció 0.3 por ciento. Esta cifra anémica provocó suspiros de alivio porque en el gobierno porque el país había logrado evitar una tercera recesión. En verdad la economía británica todavía es 2.6 por ciento más chica que cuando esta crisis comenzó.

El Producto Bruto Interno de Gran Bretaña ha tenido la más precipitada y prolongada caída en pique en un siglo. Si comparamos esta crisis con la gran depresión de 1929-39, y con las recesiones de las décadas de 1970 y 1990, vemos que la economía ya estaba en tren de expansión durante una etapa similar -unos 51 meses luego del comienzo de esas crisis.

Es más, la economía europea entera va de mal en peor. David Lipton, director gerente del Fondo Internacional Monetario advirtió en un discurso reciente que Europa encara la “posibilidad de quedarse estancada”. Agregando  que “Las inversiones siguen disminuyendo, el desempleo continúa en aumento y los mercados financieros están fragmentados”.

La situación europea es sólo la expresión más completa de la situación general del capitalismo mundial. En EE.UU., la expansión ha sido de un pobrísimo 2.5 por ciento a pesar de la ingente cantidad de papel(dinero) puesto en circulación. El desempleo sigue a niveles de depresión, en el contexto de más pobreza y desigualdad. En momentos en que el Banco Central (Federal Reserve Board, FED) vierte dinero en los mercados financieros para aumentar sus ganancias, el poder de compra de las masas de la población sigue cayendo.

Para la prensa burguesa y sus comentaristas, cuya finalidad en la vida es ninguna,la posición social de las grandes masas de la población es ahora la nueva norma. Ninguno de ellos es capaz de sentir la necesidad de explicar por qué, a pesar de los más grandes adelantos científicos y tecnológicos en la historia, crecientes sectores de la población van quedando en la pobreza.

Karl Marx elaboró el significado de este desarrollo hace más de 160 años en el Manifiesto del Partido Comunista. Explicó que semejante fenómenos , demuestran la “incapacidad de la burguesía para seguir gobernando la sociedad e imponiendo a ésta por norma las condiciones de su vida como clase.”

 Durante una reunión pública reciente en Londres, organizada por el Banco de Inglaterra, el economista principal del FMI, Olivier Blanchard, bosquejó lo que llamó lecciones de la crisis. Fue una confesión de fracaso intelectual y político. Blanchard admitió que la explosión de la crisis económica del 2008 lo había sorprendido completamente, pues creía estas cosas ya no sucedían. No había comprendido “la plomería” del sistema económico y no había tomado en cuenta las interconexiones de la economía mundial que causaron el colapso del comercio internacional en 2009. Después de admitir que “las herramientas monetarias y fiscales tradicionales no son adecuadas para lidiar con los muy específicos problemas del sistema económico”, dijo que no estaba seguro si las supuestas herramientas macroeconómicas de prudencia para regular la economía realmente podían funcionar. La verdad es que Blanchard no está solo. El septiembre pasado, luego de la decisión del FED de expandir su programa flexibilización cuantitativa (quantitative easing), Richard Fisher, miembro del Comité Federal de Mercado Abierto (Federal Open Market Committee), admitió que “nadie realmente sabe lo que hay que hacer para lograr la recuperación económica” y que no hay ningún banco central “con la experiencia de restaurar la economía.”

La misma perplejidad fue evidente en una reunión de economistas de primera categoría convocada por el FMI después de su reunión primaveral en Washington el mes pasado. George Akerlof, ganador del Premio Nobel, comparo la crisis económica con un gato en la copa de un árbol, sin saber bajar, y a punto de caerse. Otro economista agregó que después de cinco años tal vez ya era tiempo de bajar al gato del árbol. Por otro lado, otro ganador del Premio Nobel, Joseph Stiglitz, señaló que “no existe ninguna teoría que pueda explicar por qué el gato sigue en la copa del árbol”.

A fines de la edad media debates sobre cuántos ángeles bailan sobre la cabeza de un alfiler eran segura señal del fracaso del escolasticismo y del orden feudal en que éste se basaba.

Si hoy los teólogos modernos del capitalismo, con sus debates acerca de gatos trepados en árboles también parecen ridículos, ello no resulta de sus flaquezas personales. A fin de cuentas, son incapaces de explicar la peor crisis en tres cuartos de siglo porque el orden socioeconómico que defienden se ha vuelto antagónico a todo progreso histórico.

En un momento, ideólogos de la burguesía se aprovecharon del colapso de la URSS para proclamar el fin del socialismo. En la actualidad nada dicen economistas y comentaristas acerca del fracaso del capitalismo.

Detrás de toda esta confusión existe un temor pavoroso que este desplome económico vaya a causar explosiones de luchas sociales y de clase. Hace poco, la revista norteamericana Time puso el dedo en la herida haciendo referencia a la teoría de Marx, que sostenía que “el sistema capitalista inevitablemente iría a dejar a las masas mundiales en la pobreza a medida que la riqueza mundial se concentraría en manos de todos los avaros responsables de las crisis económicas…cada día hay más evidencias sugiriendo que puede haber tenido la razón”.

Todas la estadísticas que provienen de Europa y de otros lugares muestran que el capitalismo se ha encarrilado en una crisis sin salida, situación que insinúa consecuencias revolucionarias.
La desintegración intelectual de los partidarios del orden burgués demuestra una cosa incontrovertible: la lucha política consciente de la clase trabajadora, basada en el internacionalismo socialista, sacará a toda la sociedad de la podredumbre social que define al colapso actual del sistema capitalista.

No hay otra salida.