Problemas oftalmológicos detectables en las pupilas

Por Quijada

Las pupilas son una de las zonas más visibles de nuestro rostro. Su tamaño, su forma o su reflejo pueden ser síntoma de futuros problemas oftalmológicos. De ahí que su revisión y análisis resulten fundamentales para detectar y prevenir cierto tipo de patologías oculares.

A continuación explicaremos cuáles son los principales cambios que pueden producirse en una pupila y con qué problemática visual pueden estar relacionados.

Cambios de tamaño en las pupilas

A la hora de realizarte una exploración ocular, lo más sencillo es comprobar si tus pupilas tienen tamaños diferentes. Cuando veas que existen diferencias entre ellas (una es más grande que la otra) estamos ante un caso de anisocoria. Dentro de ella, existen dos variantes:

  • Miosis, es decir, que esté más pequeña de lo habitual
  • Midriasis, que es justo lo contrario, más grande de lo normal.

Es importante que si notas alguno de esos síntomas acudas al oftalmólogo para que te realice una exploración. La anisocoria puede ser fisiológica y no tener causa patológica, pero se debe confirmar para evitar problemas futuros.

Trabajo oftalmológico

El trabajo de los oftalmólogos cuando reciben un paciente que ha detectado una diferencia en el tamaño de sus pupilas consiste  en una exploración exhaustiva con una lámpara de hendidura, para poder descartar causas mecánicas.

Por ejemplo, a causa de un traumatismo puede que se haya roto o conmocionado el esfínter del iris. Esto provoca una alteración en el funcionamiento normal de las pupilas y su reflejo fotomotor, por lo que las pupilas se ven diferentes. En el caso de no encontrar ninguna de estas causas, puede que se deba a un origen neurológico por afectación del reflejo pupilar. Llegado este punto, el paciente deberá someterse a unos tests  con colirios, a través de los cuales se podrá determinar si se trata de una miosis o de una midriasis.

El reflejo de las pupilas

Otra de las comprobaciones que puedes realizar cuando te hagas una exploración ocular es valorar el reflejo que se ve en la pupila. Este reflejo es una función del sistema nervioso parasimpático, que se encarga de controlar la entrada de luz al interior del ojo, y la pupila responde con una contracción,  como reacción al estímulo nervioso.

Para comprobarlo, puedes proyectar una luz sobre un ojo y comprobar cómo disminuye el tamaño de la pupila. Esta reacción es normal, y síntoma de que el ojo responde a los estímulos de forma correcta.

Sin embargo, también hay que fijarse en los colores que se reflejan. Lo que se conoce como fulgor debe ser un reflejo entre rojo y anaranjado, ya que son los vasos sanguíneos. Estos colores son totalmente normales, y muestran un ojo sano. Por el contrario, es posible que se vea un reflejo amarillento o blanquecino. También es común que esta persona salga con los ojos rojos en las fotos que se realizan con flash. En estos casos, el paciente suele tener de lo que se conoce como leucocoria, y suele ser común en niños. En este caso, se deberá acudir al oftalmólogo, ya que puede ser debido a una catarata o un desprendimiento de retina, entre otras afecciones.

Es importante controlar tus pupilas, ya que pueden alertar de patologías que pueden tratarse a tiempo cuando están localizadas y evitar trastornos mayores.