Hay cinco factores que definen el bienestar personal: las emociones positivas, la entrega, las fortalezas humanas, el sentido y los logros
Esta semana os dejo un artículo que me publicó El Día de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, a través del Colegio de Psicología de Tenerife, donde hablo de la psicología positiva y su importancia sobre la mejora del Bienestar:
Desde sus orígenes, la Psicología ha buscado explicaciones dirigidas a paliar e intentar solventar las angustias de las personas bajo la perspectiva del enfermo, marcada por el modelo médico de salud y enfermedad, estudiando y definiendo el concepto de normalidad y sus repercusiones en la vida. Se potenció que la investigación y las propuestas terapéuticas se centraran en el estudio de la patología psicológica. Así la psicología generaría procesos terapéuticos que buscan aumentar la efectividad y disminuir el número de sesiones terapéuticas. Sin duda, esto remarca las vulnerabilidades del sistema humano, avanzando para disminuir la infelicidad en las personas sin plantearse nunca intervenciones positivas, dejando de lado las debilidades de las personas para centrarnos en sus fortalezas, aquello que da significado a sus vidas y que genera bienestar. Para ello la Psicología Positiva se ha centrado en estudiar a las personas que consideramos felices para saber qué características las hacía especiales, capaces de superar y poder con la adversidad (Resiliencia).
Las investigaciones realizadas sobre el bienestar y la felicidad nos muestra que las personas siguen siendo infelices. En la actualidad en torno al 40% de la población presenta problemas de depresión, además existe un estado de "sin sentido" en la vida (nuestros jóvenes se sienten aburridos). Sin embargo, tenemos la posibilidad de acceder a todo tipo de bienes, más de los que nuestros abuelos pudieron imaginar. Los adultos nos cansamos de ir cada día al mismo trabajo durante más de 30 años, el que tiene suerte de poder conservarlo, y no encontramos una lógica en lo que hacemos. Pero al mismo tiempo podemos cubrir nuestros elementos de ocio y tiempo libre con vacaciones, materiales deportivos, ordenadores, internet, etc.; es decir, las personas son infelices y si alcanzan la felicidad esta es demasiado efímera como para recordarla con anhelo o no se adecúa a lo que creíamos que íbamos a experimentar.
¿Qué sucede entonces?, ¿por qué nos cuesta
tanto ser felices? A esta y a otras preguntas relacionadas con las emociones
positivas, como la alegría, intenta dar respuesta esta nueva disciplina que
conocemos como psicología positiva.
La psicología positiva forma
parte de la psicología y tiene como objetivo el intentar comprender, a través
de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y
emociones positivas de las personas, durante tanto tiempo ignoradas por la
psicología. El objetivo de la psicología positiva no es solo encontrar
soluciones a los problemas de salud mental. Su objetivo prioritario es mejorar
la calidad de vida y bienestar de las personas.
El impulsor de esta disciplina es
el Dr. Martin Seligman, que tras 25 años realizando estudios de investigación sobre la depresión, se preguntó
por qué, en lugar de deprimirse, muchas personas lograban adoptar una actitud
más o menos optimista ante la vida. Se planteó el conocer qué hacen y sienten
las personas que, en sí mismas, se consideran como personas felices. Seligman
estudió el optimismo y su relación con el aumento en el bienestar de las
personas. Realizó múltiples investigaciones sobre la incidencia del optimismo en
la salud, su relación con el aumento de los años y la calidad de vida.
Los diversos estudios realizados
en el campo de la psicología positiva a lo largo de los años han generado diferentes
modelos explicativos que nos permiten enmarcar los diferentes factores que
definen el concepto de bienestar y felicidad. El modelo presentado por Martin
Seligman en su obra “La vida que florece” (2010) define el bienestar personal a
través de cinco factores relevantes.
En primer lugar, el modelo se
centra en las emociones positivas. Muchas
personas potencian su bienestar a través de la realización de actividades
placenteras, disfrutando de lo mejor que podamos encontrar en la vida, planteando
la experiencia de vivir muchas emociones positivas a la misma vez, y aprender
aquellas habilidades que las fomenten, es decir, tener conciencia de las emociones
y distribuirlas.
Otro de los factores que definen
el bienestar personal es la entrega.
Lo observamos en las personas que plantean toda su vida entorno a actividades y
acciones marcadas por el compromiso. Son aquellas personas que se dedican plenamente
a su trabajo, que viven esa actividad como propia, con la que experimentan el
disfrute. Todas estas personas desarrollan acciones o trabajos donde toda su
percepción y sus sentidos están centrados en la tarea a realizar, sintiendo que
su tiempo se detiene. Están experimentando lo que se conoce como sensación de flujo,
que les lleva a disfrutar y dar sentido a su vida.
En tercer lugar estarían las personas
que encuentran sentido a su vida a través de las fortalezas humanas. Son capaces de saber qué les hace fuertes como
seres humanos. Esta es la habilidad más ansiada por todos. Nos centramos en
conocer nuestras virtudes como seres humanos y en potenciarlas, por ejemplo, el
altruismo. Existen muchas personas cuya fortaleza es ayudar a los demás y eso
les genera bienestar, les genera felicidad, se sienten bien desarrollando
actividades altruistas. Lo mismo sucede con aquellas personas cuya fortaleza
son las relaciones sociales. Si las potencian se sentirán felices.
Junto a estos tres factores
importantes que definen el bienestar y la felicidad de las personas, las
emociones positivas, la entrega y el sentido; nos encontramos los logros que alcanzamos a lo largo de
nuestra vida. Todos necesitamos que otros valoren lo que hacemos, que nos digan
cómo hemos hecho las cosas... esa valoración puede aportar activos a nuestro
bienestar. Del mismo modo es importante fomentar nuestras relaciones saludables,
tanto de pareja como con familiares o amigos y compañeros. Todas ellas generan
en nosotros felicidad, somos seres sociales por naturaleza, y ello nos realiza
como personas.
Otro aspecto estudiado es el
papel que juegan las emociones positivas en las personas y cómo ponerlas en
prácticas en nuestro día a día. Es importante desarrollar la resiliencia como
elemento de bienestar. La psicología positiva ha dedicado muchos esfuerzos a
investigar el optimismo y todos los beneficios que este tiene en las personas,
tanto a nivel de salud, como en el desarrollo personal.
Por lo comentado a lo largo de
este artículo nos encontramos con una disciplina que se centra en potenciar la
felicidad y el bienestar en las personas a través del estudio y fomento de las competencias
para la vida que hace que las personas se sientan mejor, yendo más allá de la
mejora de la infelicidad, en el encuentro con un sentido vital.
Autor: José J. Rivero
Miembro de la Sociedad Española
de Psicología Positiva
Psicólogo adcrito al COP
Tenerife.