¿qué espera la vida de mí, ahora? (i)

Por Mbbp

Hay momentos en que la vida se pone “patas arriba” y rompe nuestros esquemas, hasta entonces confortables y seguros! Y solemos preguntarnos ¿por qué a mí, ahora? o ¿qué he hecho yo para merecer esto?, aludiendo a esa falsa culpabilidad aprendida y adoctrinada por lo que todo pasa por alguna razón, aunque a veces ésta permanezca escondida a nuestra mente limitada y a ratos confusa…

Seguramente deberíamos aprender a preguntarnos el para qué, más que ese por qué que nos paraliza y nos hace sentir mal. El para qué invita a buscarle su sentido a ese momento o situación, para luego actuar en consecuencia. El por qué, en cambio, apela a esos fantasmas del pasado que todos tenemos y que reinciden de vez en cuando, recordándonos que tal vez no hicimos las cosas como deberíamos o en algo hemos errado. Y ni que decir tiene que nos da miedo el fracaso, aceptar nuestros errores…

Pero la vida no está hecha de aciertos y errores, como parecen habernos enseñado desde niños. Sino de aprendizaje ante las diferentes oportunidades que aparecen en la vida. Cada nueva circunstancia que llega a nuestra vida ahora (recuerda que presente en inglés quiere también decir regalo), por imprevista que sea, tiene la misión de poner a prueba nuestra firmeza para ser nosotros mismos y para invitarnos a ejercer ese don humano que es la libertad. Son dos cualidades exclusivamente humanas, que ningún otro ser vivo posee ni contempla. Ningún pájaro o árbol se pregunta por qué llueve, qué ha hecho mal para que llueva o cómo le afecta la lluvia que llega…

El ser humano, en cambio, tiene el enorme privilegio de ser consciente de lo que ocurre a su alrededor y de incluso decidir qué hace con ello, cómo le afecta o no. Es su libertad la que le invita a aprovechar o desaprovechar en favor de si mismo lo que aparece en su día a día. Eso es lo que nos hace libres y responsables de lo que hacemos en nuestra vida. Pero no hay que confundir la responsabilidad con la culpabilidad. No llueve porque hemos actuado bien o mal, sino porque la lluvia forma parte de la climatología del lugar en el que vivimos y, además, tiene su propio sentido y su devenir en el mundo que nos rodea. Aprovecharla o no, es nuestra decisión y responsabilidad, nunca un castigo…

Seguirá…