Quinta y última semana de julio turístico

Por Evelyn Cabrera
Hola chicas, buenos días.
Hoy Domingo toca repaso a la semana turística, como ya sabéis, hemos dedicado este mes a conocer más en profundidad nuestra tierra.
Lunes 26 de Julio...

Iglesia de San Dionisio, patrón de la ciudad.

La iglesia de San Dionisio es un templo parroquial católico construido en la primera mitad del siglo XV en estilo gótico-mudéjar, aunque alterado con transformaciones barrocas en el siglo XVIII. Se encuentra ubicado en la Plaza de la Asunción. Es considerada Bien de interés cultural.​
En 2010 se reforzaron los pilares.​ En 2017, entre otras mejoras al templo se arreglan los techos, muros de piedra, se restaura el complejo parroquial y se recupera la antigua cripta bajo el presbiterio y se convierte en columbario.
La parroquia bajo la advocación de San Dionisio Areopagita fue establecida por Alfonso X El Sabio tras la reconquista definitiva de la ciudad en 1264, en el día de San Dionisio, futuro patrón de la ciudad (que a pesar de un error en el santo, fue mantenida por decreto papal​). La iglesia fue construida en el estilo gótico propio del siglo XIII, siguiendo las maneras que habían llegado con anterioridad a las parroquias de Córdoba y Sevilla. Ese primer edificio, cuyo resto más destacado es el ábside del lado del Evangelio, fue profundamente remodelado en la primera mitad del siglo XV a la manera gótico-mudéjar. A esta etapa corresponden los pilares decorados con entrelazo sobre los que se alzan los arcos formeros que dividen sus tres naves, así como el resto de la ornamentación de ascendencia hispano-musulmana que encontramos tanto en el interior como en el exterior del edificio. A mediados del siglo XV se termina la Torre de la Atalaya.
En el siglo XVI se inició un proyecto que pretendía sustituir las primitivas cubiertas de madera de las naves por bóvedas tardogóticas, pero solo se llegaron a construir una nueva capilla mayor y la complicada bóveda con nervaduras de trazado curvilíneo que la antecede.
En el siglo XVIII experimentó una nueva transformación de su interior, que adoptó aires barrocos. Bien de Interés Cultural (BIC), esta iglesia fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1964.
San Dionisio actualmente se encuentra en perfecto estado tras una minuciosa restauración que casi llega al millón de euros y que descubrió restos arqueológicos en el subsuelo que alargaron las obras.
El templo es la sede canónica de la Hermandad del Mayor Dolor, que procesiona en Jerez la tarde del Jueves Santo y que es titular de los pasos del Señor del Ecce-Homo y Nuestra señora del Mayor Dolor.
Se trata de una iglesia de planta basilical, dividida en tres naves por altos pilares cruciformes adornados con grandes lazos almohades que suben hasta los capiteles. Los arcos que separan las naves, menos los que dan al altar mayor, son apuntados y dentados, corriendo por encima de ellos una menuda cenefa polilobulada. Cada una de las naves termina en ábside, cubiertos por sendos retablos barrocos del siglo XVIII, siendo muy notable el Retablo Mayor, procedente casi todo él de la antigua iglesia de los jesuitas.
Se sabe que entre 1728 y 1731 el arquitecto Diego Antonio Díaz la transforma y barroquiza en su interior, ocultando la mayor parte de las formas medievales. Las obras afectaron a las cabeceras de las nave y a los pilares, y además se sustituyó su antiguo artesonado de madera por una cubierta abovedada. Tras el terremoto de Lisboa de 1755, se llevaron a cabo nuevas obras bajo la dirección del también arquitecto Pedro de Silva, entre 1758 y 1760, que afectaron a las cubiertas, pilares, trascoro y campanario, ejecutadas por el alarife jerezano Juan de Vargas.
El edificio tendrá una importante reforma en los años sesenta y setenta del siglo XX. En ella se elimina la mayor parte de la ornamentación barroca y se ha repuesto el interesante artesonado de vigas de madera, así como múltiples detalles y elementos en su sitio original, a la vez que han limpiado sus muros hasta aparecer su interior con la grandeza y el esplendor con que se ven hoy.
Interiormente, son de gran valor arquitectónico las capillas laterales, la del Sagrario y la del Bautismo. Esta última fue conocida en tiempos como Capilla de la Astera, y se cubre con una sencilla bóveda de crucería. La imagen del Cristo de las Aguas, fechada a principios del siglo XVI, tiene una tradición de devoción popular en épocas de escasez de lluvia.​ Durante décadas en lo que es hoy capilla sacramental, actualmente se encuentra en la bautismal. Otra talla de valor es la imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor, obra barroca (h. 1718), que ha sido atribuida a Ignacio López.
Igualmente interesante es el exterior del templo. De sus tres puertas, dos de ellas muestran el tipo gótico-mudéjar de la iglesia, con sus arcos apuntados y el clásico abocinamiento. La de los pies, además, presenta al exterior un sencillo frente de muro acabado superiormente en pico en el centro, reflejo de la cubierta inclinada a dos aguas con que se remata el edificio, y que deja en el centro, sobre la portada de acceso, un sencillo rosetón circular igualmente abocinado. La portada del lado de la Epístola es una obra barroca que sustituye a la medieval.
El Altar Mayor, denominado altar de Santa Ana de los Mártires por tener las efigies de los santos legendarios de Asta san Honorio, Esteban y Eutiquio, obra del tallador don Agustín de Medina y Flores en el siglo XVIII para la Iglesia de la Compañía de Jesús y pocos años después, tras la expulsión de los Jesuitas en 1776, fue donado por Carlos III a la Iglesia de San Dionisio. La adaptación corrió a cargo de Andrés Benítez dotándolo de un cascarón que lo remata.
Se divide en tres calles mediante cuatro grandes estípites con decoración de talla menuda: En el primer cuerpo se encuentra la imagen del Patrón de la ciudad San Dionisio Areopagita, obra del escultor Daniel Herrera y Herrera bendecida por el obispo de Asidonia-Jerez don José Mazuelos el 8 de octubre de 2016, y sobre él está el camarín de Santa Ana con la Virgen María. En los inter-estípites se encuentran san José con el Niño y san Joaquín. En la parte superior se encuentran san Honorio, san Esteban y san Eutiquio y San Dionisio de París.
El cristo de las Aguas, cristo yacente de mediados del siglo XVI, obra atribuida a Pedro Millán, Escuela Sevillana, recibe este nombre por ser una imagen de rogativas por la lluvia.
Cuerpo alargado que busca el naturalismo, con gran expresión del dolor del último gótico del siglo XVI. El Cristo de las Aguas de la iglesia de San Dionisio es otra de esas tallas que se relacionan en Jerez con ese atrayente artista de la Sevilla de aquella época, o con su entorno más inmediato. Con los barnices no se ha camuflado su policromía, que deja hasta entrever las vetas de la madera de castaño en la que se talló. Con fama de milagroso, de favorecedor de las lluvias en tiempos de duras sequías.
Adosado al templo se halla la Torre de la Atalaya, de propiedad municipal, de mediados del siglo XV, también llamada del Reloj, del Concejo y de la Vela.
Es considerado Bien de Interés Cultural de modo independiente a la iglesia (código RI-51-0004318).
En 2017, entre otras mejoras al templo se recupera la antigua cripta y el obispo de Asidonia-Jerez bendice el columbario-​
Aunque fue rehabilitada en 2010 y 2017, en 2021 se desprendió por las fuertes lluvias una gárgola restaurada en 2017 con la supervisión y disposiciones de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Jerez, cuyo coste es asumido por los parroquianos.
La imagen de San Dionisio es una talla policromada del escultor portuense Daniel Herrera y Herrera, fue bendecida por el obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez el ocho de octubre de 2016
Martes 27 de Julio.

El palacio de la Condesa de Casares.

El Palacio de la Condesa de Casares, fue concedido su emplazamiento al caballero Pascual Pérez de Hubeda por el Rey Alfonso X el Sabio tras la reconquista de Jerez en el año 1264.
Durante los años 1678 a 1836, este palacio fue Cárcel Real por su proximidad a la sede de Justicia.
Este palacio, como se conoce hoy en día, fue obra del arquitecto vasco Balbino Marrón en 1839.
Un dato curioso de este palacio es que las escaleras son de mármol Genovés, construidas con las mesas del Refectorio de la Cartuja de Jerez, destruidas por las tropas Napoleónicas.
En el interior del palacio destacar el suelo del salón recibidor, con mosaicos originales del siglo XIX, el patio principal, la escalera de mármol Genovés y la loggia interior del jardín.
En mayo del 2021, un empresario se hizo dueño de este palacio y se convertirá en Hotel de Lujo.
También ha sido uno de los escenarios de la serie "La Templanza". Es la casa donde vive Soledad Montalvo y Eddward en Jerez. Soledad Montalvo huye de Londres y vuelve al Jerez de su infancia. La familia perdió la bodega, las tierras y la casa. Al regresar a Jerez, una tía de Soledad le alquila una casa. El exterior de la casa en la serie es el Palacio de la Condesa de Casares.
Este palacio tiene un emplazamiento privilegiado. Sus balcones dan a la plaza de la Asunción, donde se ubican el Cabildo Viejo y la iglesia de San Dionisio que ya visitamos el día anterior.

Miércoles 28 de Julio.
El antiguo Cabildo, aun en la Plaza de la Asunción.

El antiguo Cabildo es una de las obras arquitectónicas más representativas de la ciudad de Jerez que ha llegado hasta nosotros prácticamente sin alteraciones.


Por su clasicismo y estética, este emblemático edificio civil representa una de las mejores muestras de la arquitectura renacentista, no solo en la ciudad, si no también en toda Andalucía.
El edificio del Antigua Casa del Cabildo, Cabildo Viejo o Antiguo Ayuntamiento se encuentra en la Plaza de la Asunción
Declarado como Bien de Interés Cultural.
La edificación de este palacio responde a la pujanza del Cabildo jerezano, que durante el siglo XVI conoce un importante período de esplendor. Los antecedentes de este momento se encuentran en el siglo anterior, un siglo XV que marca el comienzo de una época próspera cuando se ve convertida en lugar de residencia de una numerosa y distinguida nobleza, y cuando además de la explotación ganadera exporta los frutos de la tierra, y especialmente el vino, no ya solo por Europa, si no que ahora además también por tierras americanas.
En este tiempo se levantan en la ciudad importantes edificios, tanto de tipo religioso como de tipo civil, ya sean éstos de iniciativa privada (algunos de sus grandes casas-palacios son de esta época), como pública.
A este último grupo pertenece esta Casa del Cabildo, antiguo Consistorio o Ayuntamiento, construido por los maestros mayores de la ciudad Andrés de Ribera, Diego Martín de Oliva y Bartolomé Sánchez, como rezan las inscripciones en su dintel central y tímpanos laterales.
Levantado en el año 1575 durante el reinado de Felipe II, este es un noble edificio de tres fachadas, la principal a la Plaza de la Asunción, en una sola planta; y está compuesto por un cuerpo principal más otro contiguo que se prolonga como una logia abierta o galería porticada con tres elegantes arcos de medio punto y marcado estilo italianizante; ambos decorados con grutescos y motivos genuinamente renacentistas.
Con una estudiada composición arquitectónica y escultórica, la fachada del cuerpo principal tiene sus huecos rectos o adintelados flanqueados por órdenes corintios con frisos fragantemente decorados y frontones triangulares. Sobre ellos se apoyan las figuras de las cuatro Virtudes y se alzan estatuas clásicas de gran contenido simbólico y de poder, represantando a Hércules y Julio César.
Contrasta la gracilidad de la arquería abierta y apoyada sobre ligeras columnas de mármol blanco con la rotundidad de la fachada del cuerpo principal al que se adosa. Ésta se presenta firmemente apoyada sobre gradas, articulada por semicolumnas corintias pareadas que se apoyan en pedestales únicos, y se acaba con una estudiada decoración y una balaustrada de piedra superior que se continúa sobre todo el conjunto de la fachada.
La rotundidad planteada en el cuerpo principal se acentúa con la incorporación de pilastras rematadas por jarrones clásicos en la balaustrada cuyo eje se recrece con un alto ático central donde se ubican los escudos de la Casa Real y del Consistorio de Jerez.

29 de Julio...
Palacio del Virrey Laserna.

El Palacio del Virrey se halla en la que, tras la reconquista, se llamará primero calle Real, luego Pozuelo y más tarde Conde de los Andes, cuando al fallecer el VI Conde, el Ayuntamiento le dedicó la calle. La ceremonia tuvo lugar el 18 de Septiembre de 1963 presidida por el alcalde Tomás García-Figueras.


El edificio ha sufrido numerosas transformaciones a través de los siglos, pero su construcción procede del tiempo de los árabes. Los cimientos son de esa época y se han encontrado vestigios al hacer reformas en la casa. Se ignora a quien podía pertenecer la casa en aquellos tiempos pero de seguro se trataba de alguien principal dado su tamaño y cercanía al alcázar.
La conquista de Jerez se debe a Alfonso X el sabio en 1264 al sofocar una revuelta. Tras la conquista, el rey llevó a cabo el repartimiento de las principales casas entre los cuarenta caballeros que dejó para habitar en la ciudad. El libro del repartimiento se encuentra en el archivo jerezano que está en el antiguo Ayuntamiento en la plaza de La Asunción. Por él, sabemos que el primer poseedor cristiano del palacio fue Basco Martínez de Truxillo. El nieto de Basco, Juan Martínez de Truxillo fue el primero de los trece regidores de Jerez.
La posesión fue trasmitida de padres a hijos y, en 1590, se vinculó a un mayorazgo. De los Trujillo pasó a los Martínez de Hinojosa, otra familia de la antigua nobleza de los conquistadores y pobladores de Jerez. Dña. Nicolasa Martínez de Hinojosa y Trujillo, madre del virrey, casó con D. Alvaro de la Serna; y Dña. Nicolasa de la Serna casó con D. Fernando Moreno, ligándose así la casa a este apellido que todavía ostentan los actuales poseedores.
El palacio, adquirió su impronta neoclásica a finales del S. XVIII y principios del S. XIX, cuando la aristocracia se estableció definitivamente en la Corte y en otras ciudades y su vida dejó de ser itinerante. A consecuencia de ello, los palacios aumentaron en número de estancias, el mobiliario se hizo más rico y pesado, y se engalanaron artísticamente como respuesta a una vida social más intensa a imitación de la moda de los salones de París.
La última transformación del palacio tuvo lugar con ocasión de la coronación canónica de la Virgen del Carmen, en abril de 1925, en que se añadió un ala a la casa para alojar a los invitados que acudieron, pues tanto el rey como el gobierno en pleno se trasladaron a Jerez para ese evento.
El actual propietario de la casa es el que te hace la visita.
Y también ha sido escenario de la serie "La Templanza".
La riqueza arquitectónica de los salones y jardines del Palacio del Virrey Laserna, son el escenario perfecto para el emplazamiento de la casa de Los Montalvo y posteriormente de Don Mauro Larrea. En Virrey Laserna rezuma una época de esplendor por los cuatro costados. Sus salones, de gran belleza, guardan testimonio del Jerez de 1850, época en la que se basa la serie.
El palacio es una auténtica maravilla, con muebles y obras de arte de gran valor artístico.
En los jardines podemos ver bonitos azulejos de la fábrica de cerámica de Triana, Mensaque Rodríguez & Cia.
Una zona del palacio se ha convertido en un coqueto hotel. Puedes alojarte en una de sus habitaciones y sentir la esencia de las épocas gloriosas jerezanas.
Aquí os dejamos un video del interior del palacio, salen algunas de las estancias que hoy hemos viisitado.
Viernes 30 de Julio...

... la Cartuja de Jerez.

La cartuja de Santa María de la Defensión se encuentra al sur de la ciudad. Es el conjunto monumental de mayor valor artístico de la provincia de Cádiz. Su estilo arquitectónico inicial se corresponde con el gótico tardío y data del siglo xv. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico.
Son de gran interés su portada renacentista, obra de Andrés de Ribera, así como la capilla de Santa María. A destacar la sillería del coro y el retablo mayor, realizado por Juan de Oviedo de la Bandera (1565-1625) que lo realizó para la iglesia de la Merced (Sanlúcar de Barrameda) de donde vino en 1960, y el pequeño claustro gótico, proyectado por Martínez Montañés. En el Museo de Cádiz se conservan numerosos cuadros de Zurbarán que pertenecieron a esta cartuja.​
Actualmente son las monjas de Belén, de la Asunción de la Virgen, y de san Bruno las que continúan la fecunda tarea espiritual y temporal que durante más de cinco siglos han llevado a cabo los padres cartujos, asegurando que los muros de Santa María de la Defensión sigan siendo remanso de paz a través de la alabanza y la contemplación divinas.
La cartuja del siglo XVIII. Su impulso se debe a Álvaro Obertos de Valeto,​ caballero jerezano de ascendencia genovesa instalado en la ciudad como defensor de la plaza recién reconquistada a los musulmanes por el rey Alfonso X El Sabio en el año 1264, quien, al no tener descendencia destina sus bienes al establecimiento en la ciudad de la Orden Cartujana. En 1475 se decide su ubicación en un lugar cercano al río Guadalete, de especial significado para los jerezanos por haberse librado allí en 1368 la batalla del Salado, según leyenda resuelta favorablemente por la intercesión de la Virgen, a la que se había dedicado una ermita con el nombre de Nuestra Señora de la Defensión, que sería el adoptado también para este monasterio.​
En su día contó con cruces repartidas en diversas dependencias del monasterio, aunque hoy en día sólo queda Cruz de la Defensión en sus jardines.​
A la entrada del recinto se levantó un amplio porche tetrástilo con vano central de medio punto que alberga en un hueco menor dos pesadas hojas de madera tachonadas en bronce. La obra, fechada en 1571 por el arquitecto jerezano Andrés de Ribera responde a los más puros cánones del clasicismo andaluz. Concebido como un gran arco triunfal, está sobriamente compuesto y decorado con escudos, florones, ventanas caladas y semiesferas de cerámica vidriada, configurando un soberbio ejemplo de arquitectura renacentista.
A comienzos del siglo XVII casi se había concluido el proyecto original, emprendiéndose nuevas obras, como la fachada de la iglesia, que se renueva totalmente en 1667 en claro estilo barroco según trazas del hermano Pedro del Piñar, quien también remata las cresterías de la iglesia y el refectorio, siendo las imágenes de sus nichos obra de Francisco de Gálvez.
Como un verdadero retablo de piedra, esta fachada está concebida en dos órdenes superpuestos de columnas corintias y entablamentos curvados y partidos, apoyándose el conjunto sobre basamento decorado con escudos y temas florales. La decoración abigarrada de pilastras y frisos, la superposición de jarrones y el airoso remate de un tercer cuerpo superior más reducido, hacen de esta fachada un singular elemento del barroco andaluz.
En su interior merecen destacar la sillería del coro de Padres, magnífica obra de talla de madera finalizada en 1550; la sustitución del antiguo retablo de estilo flamenco por el ejecutado por los mejores artífices de la época: Alejandro de Saavedra, José de Arce​ y Francisco de Zurbarán, así como el conjunto de tablas pintadas por éste para las paredes del Sagrario, hoy en gran parte en el Museo de Cádiz.
En su subsuelo existen diversas galerías​ y túneles de función desconocida.
En 1810 con la invasión francesa se inicia la destrucción del conjunto formado durante los tres siglos anteriores. La proximidad del ejército francés obliga a los monjes a abandonar el monasterio para refugiarse en Cádiz, y cuando regresan lo encuentran desolado y saqueado, con desperfectos importantes, incluso en las edificaciones, destinadas a alojamiento de tropas.
Posteriormente, con la desamortización de Mendizabal, se produjo un expolio de las obras de Zurbarán. En la actualidad, casi todos se encuentran principalmente en el Museo provincial de Cádiz (La Apoteosis de San Bruno y los pequeños lienzos con los cuatro Evangelistas, San Lorenzo y San Juan Bautista), y también en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York (La Batalla de Jerez), en el Museo de Grenoble de Francia (La Anunciación, La Circuncisión, La Adoración de los pastores y La Adoración de los magos) y en el Museo de Poznan de Polonia (La Virgen del Rosario).
Igualmente, diversas estructuras exteriores, como la antigua Huerta de la Cartuja, su molino de aceite o el "mirador" (y humilladero) junto al río no pudieron salvarse.​
En 1835 los hermanos dejaron de vivir en el monasterio, siendo Juan María Moreno de la Cova su último prior.
Restaurado y vuelto a su función y uso original, actualmente se encuentra en buen estado de conservación, hoy es Bien de Interés Cultural y al parecer declarado Monumento Nacional en el año 1856, cuando entonces no serían ni una docena los edificios que habían alcanzado ese rango hasta esa fecha en todo el país.
En 1937 consta la existencia de un depósito de sementales junto al Monasterio, lo que afectaba negativamente a su conservación. La denuncia del arquitecto Francisco Hernández Rubio y Gómez permitió tomar medidas​
Las Hermanas de Belén realizan exposiciones y otras actividades más cercanas a su entorno, lo que contrasta con el carácter de los anteriores moradores, los cartujos. En ella se encuentran retablos que estuvieron en la antigua iglesia-conventual de la Merced en Sanlúcar de Barrameda.
Actualmente existe un Centro de Interpretación del Guadalete cerca del monasterio.​ Se han iniciado obras para mejora del edificio y catas arqueológicas. El desarrollo de las nuevas infraestructuras de comunicación hace que actualmente se halle en la carretera A-2004, acceso desde la A-381. Las hermanas han custodiado un Lignum Crucis hasta 2015 y elaboran piezas de artesanía para su venta al público.​ En 2018 se realizan unas Jornadas sobre el monasterio. En 2019 se encontraron restos romanos en el río junto al monasterio.
Y terminamos la semana...

... dando un divertido y peculiar paseo por la historia de Jerez.

Para cerrar este mes de Julio turístico que hemos tenido, ¿qué mejor que un paseo por la historia a través de cuentos y leyendas como la de María Pañuelo?

Nos acompañaron la tata Begi, la tata Nuria y su mamá, Mercedes.

Durante todo el mes hemos hecho un recorrido por muchos puntos de la ciudad, contándoos su historia, sus curiosidades, sus secretos... A nosotras nos ha servido para conocer nuestro patrimonio, para conocer donde vivimos, de donde venimos, para conocer nuestras raices.

Como veréis hemos hecho un buen repaso de Jerez, se nos han quedado muchos sitios en el tintero, pero para otra será.
El alcázar, claustros de Santo Domingo, Palacio del Virrey Laserna, Catedral y campanario, iglesia de San Miguel, iglesia de Santiago, la Cartuja...

Nos quedan muchas iglesias, muchos palacios, muchas bodegas... aquí os dejamos los datos, por si os animáis a visitarlos, a conocerlos, por si venís a Jerez...Esperamos que os haya gustado nuestro mes turístico en nuestra ciudad, ciudad que amamos y de la que presumimos.Buen Domingo.