Este verano la especie lagartija parda ha aumentado su población considerablemente logrando que los pocos barcelonenses y guiris varios que nos hemos quedado por la city hayamos podido gozar de la falta de mosquitos este año. Gracias a estos animalejos nos hemos podido ahorrar esos molestos picores y esos micro-infartos nocturnos provocados por unos tocacojones voladores zumbando en nuestro oídos a altas horas de la madrugada.Y como siempre con P hemos dicho que el verano no se acaba hasta que llegan las Fiestas de La Mercè en Barcelona, aquí seguiremos esperando a ver si pasa algo poco normal para poder contároslo.
Este verano la especie lagartija parda ha aumentado su población considerablemente logrando que los pocos barcelonenses y guiris varios que nos hemos quedado por la city hayamos podido gozar de la falta de mosquitos este año. Gracias a estos animalejos nos hemos podido ahorrar esos molestos picores y esos micro-infartos nocturnos provocados por unos tocacojones voladores zumbando en nuestro oídos a altas horas de la madrugada.Y como siempre con P hemos dicho que el verano no se acaba hasta que llegan las Fiestas de La Mercè en Barcelona, aquí seguiremos esperando a ver si pasa algo poco normal para poder contároslo.