Rebuscando en la despensa

Por Retroyconencanto @retroyconencant
Una de nosotras siempre ha sido una gran excursionista a la despensa... Desde muy pequeña, y a todas horas, hacía constantes viajes a ese habitáculo que, parece mentira, guardaba los mejores manjares habidos y por haber... Chocolate, magdalenas, galletitas saladas o no tan saladas.... Mmmmm. ¡Una verdadera delicia! Se ve que la madre de la susodicha, aún traumatizada por la época de la postguerra, sabía que una despensa tenía que estar siempre bien avituallada, por lo que pudiera pasar. Y la vástaga se aprovechaba de lo lindo de ello... Tenía la suerte de que nunca, si si, nunca, engordaba un ápice, ante la anonadada mirada de su hermana Pepa, quién, por aquel entonces, estaba algo más rellenita (sin ningún exceso de peso, eso sí). "Lombriz" llamaba el Dr. Jan a la más flacucha de las hermanas... ¡Qué tiempos aquellos! Ahora, no hay incursión a la nevera o a la despensa que no lamentemos. ¡Cómo cambian los cuerpos humanos con la edad...!

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Quizás sea preferible no decorar las despensas para evitar la tentación de acudir a ellas, ¿no creéis?