Lourdes Tello
No obstante, a veces el destino pone en nuestro camino pruebas que nos obligan a enfrentarnos a nuestro pasado, a esa realidad que hemos intentado mantener a raya en nuestra mente.
En el caso de Victoria una visita fortuita y un cesto de manzanas rojas desencadenarán recuerdos olvidados que la obligarán a sacar a la luz su mayor secreto. Uno que puede arrasar con el brillante futuro que se dibuja frente a ella y destruirla por el camino.
Revivir un pasado que preferiría olvidar, cargado de muerte, miedo y miseria, será la única manera de afrontar su presente y luchar por aquello que está por venir. O, tal vez, acabe perdiéndose en el camino.
Así como Sherezade cada noche cuenta un relato o mejor dicho parte de su historia, así es como Victoria decide abrirse ante, al contarle parte de su pasado, en parte debido a que aún no logra perdonarse a ella misma por sus acciones y por todo lo que ha vivido y que sabe que será duramente juzgada, cerrándole quizá esto la oportunidad de tener un nuevo comienzo, ya que ha pasado demasiado tiempo sola.
Victoria es una mujer solitaria, que es dueña de una pastelería y cafetería, donde ella sola prepara sus postres, lo que significa que la mayor parte de su tiempo lo ocupa en su profesión, quizá a algunos se les haga extraño, pero tal vez ahí radica su éxito, toda la repostería que realiza es utilizando manzanas rojas en su preparación.
Una obsesión??? o será un recordatorio de quién fue a ha sido???
Su nuevo vecino, en su forma de acercarse a ella es con el pretexto de que su huerta ya ha dado los primeros frutos y precisamente son esta fruta roja, ella de momento se sorprende y termina aceptando el presente. Ahí se da el pretexto de que comiencen a conocerse a través de cenas que se van alternando cada uno. En cada velada, a petición de él, decide comenzar a contar su historia. Ahí conoceremos que ella ha pasado por grandes sufrimientos, pero sobre todo, que por un tiempo ella no recordaba quién era.
Su vida se ha visto envuelta en algunas tragedias, como el perder a sus padres y hasta su marido, y curiosamente desde ahí, las manzanas rojas ya tenían un significado para ella.
Cuando es dada de alta, debido a su situación parece que la mejor situación es que vaya a una residencia, pero alguien del hospital, le da otra opción para que comience de nuevo su vida, con temor ella acepta, y lo que pareciera era ese inicio que necesita, llegará un momento que se torcerá de nuevo y recuperará todo aquello que tenía perdido.
Con una pluma ligera, fácil, amena, buenas descripciones y una gran carga emocional, la autora logra envolvernos en una aura de completo suspenso, en el cual no queremos detener la lectura para averiguar qué es aquello que le aterra a Victoria revelar, es cierto, poco a poco nos fue demostrando lo frágil que podía ser, ella sabe que al final ella actuó de la mejor manera para seguir viva. En estos pasajes que ella nos va contando, descubrimos que el fuego también parece estar marcándola y vemos que en realidad ella ha vivido en un infierno donde se siente culpable, Carlos por su lado es atento a cada palabra que dice y era lógico que con esta convivencia, con abrir un alma atormentada, fueran surgiendo otros sentimientos por esta pareja, y bueno a pesar de que el tiempo transcurrido relativamente es corto, es tan intenso este intercambio de palabras que era inevitable que sucediera, pero Carlos será lo suficiente maduro o mejor dicho dejará los prejuicios de lado y realmente creerá en su palabra y le dará el beneficio de la duda y dejará que aquello que siente le indique el camino???
Manteniendo la tensión en todo el momento, es una muy buena lectura y sin duda fue una grata sorpresa conocer a esta autora que sin duda seguiré leyendo en un futuro. Muy recomendada.