Rosquillos de bote, o,… ‘en un lugar de la Mancha’

Por Manuelaperezescribano
Ingredientes

1 docena de huevos

7 cascarones de aceite

3 cascarones de aguardiente

1/2 kg de azúcar

Ralladura de un limón

Unos 2 kg de harina (+ -)

Elaboración

Antes de comenzar con la elaboración, voy a hablar de algunos utensilios que necesitaremos para hacer estos rosquillos. Si se llaman rosquillos de bote, evidentemente, necesitaremos los botes. Aquí los tenéis, hechos artesanalmente por el padre de Carmen.

Antes de usarlos hay que prepararlos y meterlos en aceite para que, la masa del rosquillo se desprenda fácilmente.

Como podéis ver, son pequeñas latas, a los que el padre de Carmen, les puso un pequeño alambrito para meterlos en el aceite y sacarlos. Los hizo, imagino, hace ya muchos años. Hoy con su buen hacer, ha estado presente en nuestra tarde, en nuestro recuerdo.

También necesitamos un palo, tipo de churrero, para agarrar los botes y no quemarnos.

Y ahora si, ya paso a la elaboración, que aunque parezca lo contrario, no es muy complicada.

1.- Deshumaremos el aceite que usemos en la masa de los rosquillos, y lo pondremos a enfriar.

2.- Cascaremos los huevos con cuidado, no hemos de olvidar que uno de ellos, nos ha de servir como medida del resto de los ingredientes. Los batimos.

3.- Ya están los huevos batidos, ahora le vamos añadiendo, primero, los ingredientes líquidos, es decir, el aceite y el anís.

4.- Mezclamos bien, y agregamos los sólidos, el azúcar, la ralladura del limón y la harina. Hemos usado, más o menos, 2 kg. Tiene que quedar una masa manejable, que se pueda enrollar en los botes, pero no tiene que ser demasiado dura, porque si no, no se desprendería.

5.- Se mezcla todo bien, hasta que consigamos la textura deseada.

6.- Ahora se toman pequeñas porciones de masa y se envuelven los botes con ella. Hay que tener cuidado de no llegar al borde, porque el rosquillo no saldría.

7.- En abundante aceite de oliva se fríen. El aceite tiene que estar bastante fuerte, de otra forma, la masa se empaparía. Cuando estén doraditos se sacan con la ayuda del palo, para no no haya peligro de quemaduras.

8.- Para sacarlos, se puede dar un golpe seco con el palo, o bien, con ayuda de una servilleta se les empuja. Se ponen en papel para que el exceso de aceite se elimine y listos!!!

Nunca había visto los rosquillos de bote, si que había escuchado hablar de ellos, pero nunca los había probado, ni los había hecho. Hoy tampoco los he hecho, me he limitado a observar como los hacían y a fotografiar todo el proceso.

Son unos rosquillos que a mi me han recordado a las galletas, su sabor está muy bueno, cunden muchísimo y tienen un peligro: se comen solos!!!!!

Hacer estos rosquillos de bote ha sido la excusa perfecta para volver a Calzada de Calatrava, el pueblo manchego donde, como ya he dicho, he pasado unos años estupendos, completamente integrados en el pueblo, sintiéndonos unos calzadeños más, participando en todo, porque la verdad, es que nos pusieron muy fácil quedarnos y sentirnos muy bien en la Mancha!

Los calzadeños son personas muy agradables, muy abiertos y que acogen a todo el que pasa por allí, les hacen sentir como en casa. Prueba de ello es que aún no viviendo ya allí, siempre es un placer volver, porque nos reciben con los brazos abiertos. Aquí hemos estado con Encarni, Carmen, Antonia, Paula, Elvira, María y Graci ....

Nos hemos juntado en la Rosala, una casita, que parece de cuento, con unos paisajes muy lindos como podéis ver en las fotos. Hace muchos años, cuando por cuestiones laborales nos trasladamos a Calzada, yo le pregunté a un profesor sobre lo especial la Mancha; me dijo, con toda la razón del mundo, que como los atardeceres manchegos, ningunos. En aquel momento, pensé que era un exagerado, sin embargo, cada vez que voy y contemplo los atardeceres, me doy cuenta de cuanta razón tenía!.

La Rosala, donde está la casa, es una finca de Pedro y Encarni, allí tienen sembrados pistachos. Ha sido un gusto comer los productos que realizan. Almendras, avellanas, pistachos... lo tuestan ellos y realizan todo el proceso. Os animo a todos a que los probéis, están deliciosos y todo elaborado artesanalmente!

Hemos aprovechado para comprar patatera, resequillas, magdalenas, harina de almortas... alimentos que nos gustan del pueblo. Aunque lo mejor del pueblo es, sin duda, su gente.

Alguna foto más de las vistas

Hoy la música solo puede ser de una película de Almodovar, manchego y calzadeño.