Pasamos por Bogarra en fiestas, y alcanzamos el Batán, visitamos su salto de agua, una hermosura y, como el merendero de El Batanero está cerrado, en seco dibujamos en el cuaderno un nogal que enmarca el paisaje, cuatro rayas que coloreamos después, y seguimos, que se hace la hora de comer. Hago fotos, como está mandado. De ellas y del apunte in situ sale esta acuarela un poco más cuidada que el boceto.
De Salobre, volvemos a Albacete por Alcaraz, y como siempre al pasar me propongo enterarme de cómo era y de dónde venía ese inmenso acueducto del que quedan en pie un par de arcos en alturas inverosímiles Luego el Jardín, recuperando poco a poco desde allí la horizontalidad de un paisaje que va menguando en vegetación. Unos 250 kilómetros casi todos a la sombra.