Nieves ya preparó la receta de la sopa de marisco de Karlos Arguiñano y yo os traigo otra versión diferente pero con el mismo fundamento. Cuando preparéis la sopa tenéis que tener cuidado de que el pescado no tenga ninguna espina y que no quede ni un bigote de las gambas. No hay nada más desagradable que tener que interrumpir la degustación por encontrarnos algo que no debería de estar. Lo mismo ocurre con las barbas de los mejillones, hay que dejarlos bien limpios antes de incorporalos. Seguir leyendo...
Nieves ya preparó la receta de la sopa de marisco de Karlos Arguiñano y yo os traigo otra versión diferente pero con el mismo fundamento. Cuando preparéis la sopa tenéis que tener cuidado de que el pescado no tenga ninguna espina y que no quede ni un bigote de las gambas. No hay nada más desagradable que tener que interrumpir la degustación por encontrarnos algo que no debería de estar. Lo mismo ocurre con las barbas de los mejillones, hay que dejarlos bien limpios antes de incorporalos. Seguir leyendo...