Pero generalmente, la parte del filete correspondiente a la ventresca, me encanta trocearla para una buena sopa, a la que le suelo añadir almejas, mejillones, gambas o como en ésta ocasión unos buenos langostinos….
¿Cómo la preparo? Ingredientes para dos personas: Trozos de pez espada, langostinos (la cantidad de langostinos y pez espada al gusto del consumidor), un “puñaito” de chicharos (guisantes frescos a ser posible), una patata mediana, media cebolla, tres dientes de ajo, un tomate triturado (sin piel ni pepitas), medio vaso de aceite de oliva virgen extra (en ésta ocasión de Periana, malagueño), sal, agua, un sobre de colorante alimentario (una carterilla del Aeroplano), una ramita de hojas de perejil y otra de hierbabuena. Los pasos a seguir: Pelar los langostinos y reservar la carne. En una cacerolita echar el aceite y pochar a fuego lento la cebolla y los ajos cortados en trozos pequeños, junto con las cabezas y la piel de los langostinos; cuando estén dorados (cuidado de que no se quemen) agregar el tomate junto con el perejil y dejar freir todo el conjunto. Pasar el refrito con un poco de agua por la minipimer. En la misma cacerolita echar agua y añadir el refrito pasado por un colador fino. Añadir las patatas cortada en rodajas y los guisantes dejándolos cocer durante unos quince minutos o hasta que la patata esté tierna. En ése momento incorporar los langostinos y los trozos de pez espada, dándoles un hervor de unos cinco minutos más o menos. Apartar del fuego y servir muy caliente, sin olvidar su ramita de hierbabuena.
¡¡ Buen provecho !! Con este post hago un homenaje a Málaga, a todos los hombres y mujeres de la mar, a los pescadores, en especial a los paleños, a mi familia a quien recuerdo mirando ésta maravilla de nuestra tierra: El cuadro, La Moraga.
No puedo describir el placer de recorrer el Museo Municipal de Málaga, éste museo situado a pie de la coracha, a los pies de La Alcazaba y quedar fascinada con un cuadro, un óleo de 3 x 3 metros, de magnifico pintor malagueño Horacio Lengo (1838 - 1890). Es una estampa típica de Málaga, la sitúa en las playas de Bellavista, a la derecha el Monte San Antón, viéndose la bahía de Málaga al fondo, La Farola (el único faro del mundo femenino), la Málaga industrial con sus chimeneas en pleno rendimiento (finales siglo XIX), la literatura costumbrista de la época no dedica un episodio concreto a esta costumbre aunque sí se cita a propósito de narraciones de fiestas populares como la de ¡A pelar la pezuña!, del día de San Antón, en las playas de la Caleta, en donde la moraga era complemento de bailes y cantes flamencos en las ventas de la playa. Y lo que más me gustó, los pescadores tirando del copo, los más “pudientes” sentados en el rebalaje, y los niños acurrucados al calor del fuego, preparando y asando sus espetos: una moraga, encima de las redes, la manta raya, la jibia, las sardinitas, los boquerones, se ven las conchas de las almejas y búsanos.Ese día pensé ¿sería alguno de esos niños mi abuelo o quizás la niña con su toquilla cubriendo su cabeza mi abuela?Así voló mi imaginación, por ello le pedí a un artista malagueño, un gran pintor, que me hiciese una copia (mucho más pequeña lógicamente) para tener y disfrutar cada día viendo tan magnifico cuadro.Este pintor que me ha hecho la copia del original, bastante más pequeño lógicamente, del gran maestro Horacio Lengo, es mi suegro…