A estas alturas seguro que ya sabéis que adoro las tartas de queso. Son el postre estrella en mi casa. Pero no sólo porque me gusten a mí, sino porque es el dulce favorito de mi madre que, como os he comentado en algún que otro post, es la víctima principal de mis aventuras blogueriles.
Por tanto, sabiendo esto y aprovechando además que mi madre es de esas personas que no se conforman con una sola ración de su postre favorito, muy a menudo suelo experimentar con este tipo de tartas. Las preparo de todo tipo: con horno, sin horno, con frutas, alguna que otra versión light (de esas que tanto nos gustan cuando la Operación Bikini se aproxima) o con chocolate (como la que preparé recientemente con Nutella, que estaba brutal).
Pues bien, hace unos meses preparé una cheesecake con leche condensada. De ella me encantó, sobre todo, ese toque dulce y cremoso que aporta este tipo de leche. Dulce, pero nada empalagosa, cremosa... mmmmmmm ¡¡Una delicia!!
- 125g de galletas María
- 70g de margarina fundida
- 224g de queso cremoso de untar
- 1 cucharada de harina
- 392g de leche condensada
- 3 cucharadas de zumo de limón y una más para la mermelada
- 1 huevo ligeramente batido
- 180g de mermelada de frambuesas
- Precalentamos el horno a 150ºC y trituramos las galletas para la base. Fundimos la margarina y la añadimos a las galletas trituradas. Mezclamos bien hasta que toda la margarina se haya repartido por todas las migas.
- Cubrimos con esta mezcla la base de un molde desmontable y dos centímetros de su pared. Presionamos bien para que quede uniforme. Reservamos.
- Por otro lado, batimos el queso con la harina hasta obtener una especie de crema. Añadimos la leche condensada y tres cucharadas de zumo de limón. Y seguimos batiendo hasta que se integre. Agregamos el huevo y batimos a velocidad baja hasta que se haya repartido por toda la masa.
- Añadimos sobre la base de galletas algo más de la mitad de esta mezcla.
- Por otra parte, mezclamos la mermelada con una cucharada de zumo de limón. Removemos bien.
- Sobre la crema, repartimos la mermelada de manera uniforme. Terminamos cubriendo la capa de mermelada con el resto de crema de de queso y leche condensada.
- Horneamos 65 minutos a 150ºC. Dejamos enfriar sobre una rejilla. Y desmoldamos cuando la tarta esté completamente fría.
- Acompañamos con sirope de chocolate y unas frambuesas frescas.
¡Hasta (muy) pronto!=D