En mi escapada a Madrid con Gemma (y el resto de locas de las lanas) visitamos la deseada Black Oveja. Allí no pudimos irnos sin un par de madejas de Laña de España, porque sus colores sólidos son lo más bonito en lanas que he visto, y porque es una lana pura con tan brutal olor a oveja, que había que comprarla ¡si o si!
En nuestras noches en el hotel, tramamos un plan para una de ellas. Tenía que salir algo que nos recordara siempre que estuvimos allí, que nos llevamos la lana y que la tejimos juntas, aunque fuera en la distancia. Así que nos decidimos por unos mitones a cinco agujas, las York Mittens.
Mis primeras manoplas-mitones con solapa, señoras. El patrón es fácil de entender pero Gemma me lo tradujo a mi nivel (bajo cero en cuanto a guantes se refiere) y seguí al pie de la letra sus indicaciones para hacer el cuerpo del mismo. Eso fue en febrero... y la primera mano quedó hecha a falta del dedo y la solapa... y pasaron los meses. Como siempre pasa y llegó el verano.
Recuperé la labor la semana que Gemma estuvo de vacaciones ¿cómo iba a molestarla? Así que me puse a pelear con el patrón hasta que saqué el dedo y la solapa, ¡siiiiiiiiiiii yo solita! Estoy súper feliz por haberlo conseguido.