Para el baño he elegido una tela de sirenas y ballenas.
Para la cocina una tela a pedir de boca, por supuesto.
Para la biblioteca un plano de París. ¿No dicen que leer es viajar?
Y para mi cuarto de costura, gotas, muchas gotas.
Me quedan algunas puertas más, pero éstos ya han cumplido su cometido este verano.