Los TPS se encuadran en diversos ámbitos: familia, escuela, cultura, sociedad y riesgo social. Y las actuaciones se orientan según los diferentes niveles del prevención:
Primaria: evitar que sucedan
Secundaria: identificar y valorar la vulnerabilidad y el riesgo
Terciaria: intervenir sobre las consecuencias
Cuaternaria: evitar sobre-diagnóstico y sobre-tratamiento
Se recuerda con insistencia que la identificación, el diagnóstico y la catalogación o codificación de los TPS deben servirnos de orientación operativa y no necesariamente de etiquetas y, mucho menos, de condicionantes estigmatizadores.
Y, sobre todo, saber separar el grano de la paja y no pretender encontrar remedios biomédicos a situaciones que pertenecen a otras áreas de la asistencia. Unas pastillas no van a resolver un problema escolar o una disfunción familiar. Que el niño sea el objeto de la consulta y a quien nos debemos, no necesariamente significa que el niño requiera que se actúe sobre él. Una visión amplia y, a la vez, profunda es lo que los TPS reclaman.
Leed, leed a Luis despacito.
X. Allué (Editor)