Pues sí, así estamos. En este mundo de locos vivimos y nos movemos.... Y como tales nos sentimos a veces. Pero lo cierto es que estar como una verdadera regadera no viene mal de vez en cuando. Ese punto de locura permite a las personas arriesgarse, ser audaces y conseguir propósitos. Por cierto, esa expresión tan nuestra tiene su por qué. Viene del siglo XIX y equipara los agujeros de este cachivache por donde el agua sale, con la cabeza del interfecto, aludiendo a que, como la regadera pierde su líquido elemento, la testa pierde las neuronas propiamente dichas. Foto Foto Foto Foto Foto Foto Foto ¿Tenéis agujeros en vuestra cabeza, o los dejáis para vuestra regadera?