He salido por la mañana temprano. El brazo me duele de manera considerable, pero a pesar de todo he minimizado el tema porque no quiero tener a todos pendientes de mí.
Son muchos días y ellos tienen que trabajar y hacer sus cosas. Me han dejado un coche y es automático así que puedo ir conduciendo perfectamente.
Otra cosa es lo de bajarme del coche y empuñar la cámara, pero uno es un profesional y se hace lo que se tenga que hacer.
Me dirijo al pueblo de Boquete, las tierras altas, a los cafetales que en este momento están en horas bajas debido al boom turístico de toda esta zona.
Concéntrate Dolega, que tú puedes, mira alrededor y verás que encuentras el camino… Lo encuentro.
El agua es un elemento que nos acompaña siempre, por donde quiera que estemos y hacia donde vamos, más aún.
Ya he desayunado pero las tentaciones son las tentaciones y no estoy dispuesta a rechazar ninguna.
Un buen dia decide arrasar el pueblo, la vida y las haciendas de los que en sus orillas viven. Han sido innumerables veces las que ha cambiado su curso llevándose por delante todo a su paso.
Los boqueteños no pueden vivir sin el rio. Da igual lo que el sentido común ó la prudencia más básica indiquen lo contrario. Ellos seguirán viviendo en sus orillas; sé que es difícil de comprender pero cuando uno está aquí, le encuentra sentido a esta suicida actitud.
Visto desde aquí arriba, uno entiende que no se puede estar en otro sitio que a orillas de ese pequeño cuadal de agua, que es a la vista del forastero, totalmente inofensivo. Solo los lugareños saben lo mortífero que puede llegar a ser y casi todos tienen cicatrices en sus casas y en sus corazones, que atestiguan lo que digo.
El Desarrollo turístico de la zona, viene dado por que Boquete fue designado durante varios años por una prestigiosa revista de jubilados norteamericana, como el segundo mejor lugar del mundo para vivir jubilado.
A partir de ese momento, todo se concentró en un desarrollo desproporcionado del turismo y en un incremento alucinante de los precios de los terrenos y la propiedades.
Los españoles sabemos lo que son cosas de ese estilo. La gente ya no quiere trabajar la tierra, sembrar café, exportar flores y verduras. Solo quiere que venga un constructor y le suelte un dineral por un terreno que ayer valía dos reales.
Los hoteles,urbanizaciones, hostales, restaurantes y demás instalaciones sugen como setas en dia de sol. Pero no todo es negativo, esto sirve para que el panameño adquiera conciencia de que él también puede sacar adelante proyectos como en cualquier pais del mundo, y si es de calidad, mejor.
Como muestra este maravilloso botón. Disfrútenlo y comprueben que en un pequeño pais como este, también puede existir turismo de alta calidad.
La entrada al Resort
El rio atravesando la finca y la vistas desde el restaurante
Una mini represa
Las habitaciones
Las hamacas para reposar
La naturaleza expuesta en todo su explendor
La capilla por si te quieres casar
Vista desde lo alto de la capilla
Vista del campo de golf
Pero todo este tour ha sido tan solo una disculpa. Me he trasladado hasta aquí con mi brazo a la birulé, simplemente porque le había prometido al Consorte una foto, si una foto.
Como el destino a lo mejor existe, resulta que un año y medio antes de que el Consorte y yo cruzáramos por primera vez nuestras miradas y por supuesto, quedara prendado de mis encantos, mientras yo estudiaba en la capital, él estaba trabajando como ingeniero en una hidroeléctrica que se estaba construyendo en esta zona.
Así que vivia en este pueblo. en mi zona, en mi tierra. Él dice que alquiló una casa que yo no sé reconocer de estas
Cuenta, que cuando se cansó de sentirse como el oso Yogui en Yellowstone, se mudó a la única pensión que había en aquellos años en el pueblo.
Promesa cumplida, precioso
Al poco tiempo la dueña se enamoró locamente de él y le atizaba doble ración de postre todos los dias, así que adoraba a su casera.
A estas alturas de la película el brazo lo tengo bastante perjudicado así que he decidido apagar la cámara y esperar a mañana para irme a la playa y descansar un rato, porque me siento un poquitín estresada.