Ni que decir tiene que la respuesta fue una entusiástica y detallada defensa de lo que representaban las revisiones de los escolares para la salud, el control y diagnóstico de enfermedades y malformaciones, la vigilancia de la integridad neurosensorial y el desarrollo y crecimiento físico y mental. Todo ello con la aportación de ejemplos concretos y referencias. Al concluir el examinador simplemente dio por terminado el ejercicio y con un gesto indicó la puerta de salida sin más comentarios.
A la salida, otro colega que se presentaba a los exámenes inquirió:
–¿Que tal? ¿Te ha preguntado lo de los exámenes escolares?
Algo sorprendido por la pregunta tan directa, preguntó por qué y la respuesta fue:
–Es que el Dr. XXX (por el examinador) acaba de publicar un artículo en PEDIATRICS en el que argumenta que los exámenes escolares, en una sociedad en la que los niños tiene un pediatra de cabecera, son una completa inutilidad y un dispendio de recursos…
Uffff!
Afortunadamente todo esto no influyó en el resultado del examen y con el título del Board en el bolsillo, la anécdota pasó al olvido.
Pero de vuelta a este lado del charco y al cabo de unos años, desde la experiencia de un servicio de Urgencias pediátricas, la realidad comprobable era que, cuando quiera que se llevaban a cabo revisiones escolares en el entorno, el servicio de Urgencias se colapsaba con padres en demanda de la comprobación de si el “soplo” que la habían detectado en el “cole” era algo malo o no. De nada servían las recomendaciones de consultar con el pediatra de cabecera. Ningún padre se iba a ir a la cama y esperar al día siguiente bajo la amenaza ominosa de algo que pueda llevarse la vida de un hijo en un “soplo”…
Poco a poco las revisiones de niños en las escuelas, en las que una cola interminable de escolares eran sometidos una exploración sucinta y desenfocada, han ido despareciendo de los programas de salud preventiva.
Pero ello no debe distraernos de la realidad. La reincorporación a la escuela tras las vacaciones estivales puede ser un buen momento para revisar, desde la consulta de pediatría general, algunos extremos que pueden tener su importancia para la salud del niño y, también la de sus compañeros estudiantes.
Como recordatorio se nos ocurre que vale la pena revisar:
- La aparición de defectos sensoriales, visuales o auditivos, no detectados previamente
- La pediculosis capitis, los puñeteros piojos, tan ubicuos, que la diáspora estival ha alejado
- La infeccion/contaminación por clamydia en mozas que iniciaron su actividad sexual en el verano azul…
- El cumplimiento/certificación de las correspondientes dosis de vacunas para cada grupo de edad
- La integridad mantenida del entorno sociofamiliar (muchos divorcios tienen lugar en verano) o sus cambios
Mientras, las revisiones escolares masivas sólo continúan teniendo sentido en países en vías de desarrollo con niveles de salud deficientes como la India, Africa y el Sudeste asiático.
X. Allué (Editor)