Sin embargo, el Algarve ha sido toda una sorpresa. Yo os voy a hablar desde el punto de vista de visitarlo en marzo, que todavía falta mucho para el verano (y de hecho no tuvimos tiempo de playa, aunque no podemos quejarnos porque no nos llovió ningún día) y, nuestra impresión es la de que aunque es un destino de playa y mucho turista, es mucho más tranquilo que nuestro sur.
Pasamos 4 días en el Algarve y bajamos en coche. Después de mirar opciones, y de sopesar si nos compensaba bajar por España (ya sabemos que el tema de los peajes portuguesas es a tener muy en cuenta, porque es una pasta), decidimos que ponernos en 6 horas en el destino compensaba el gasto. Quizá para unas vacaciones largas, lo mejor sea ir por la península (desde Galicia) pero a nosotros, que además nos gusta parar de vez en cuando a conocer pueblos, nos pareció la mejor opción.
Llegamos el jueves, cansados pero con ganas de verlo todo. Solemos prescindir de los hoteles, entre otras cosas porque nos gusta más el trato familiar, y al viajar con Luke (perrito loco!) una casa con zona exterior y sin el lío del hotel siempre es más apropiado. Os la recomiendo con los ojos cerrados, los dueños encantadores y su perra Kira, un cielo con Luke (Casal da Eira).
Uno de los primeros lugares que visitamos, por recomendación de los dueños de la casa, fue Olhâo, un pueblo costero con un paseo bonito y con bastante turista. De ahí decidimos coger uno de los barcos que salen para recorrer las islas de la marisma. Mereció la pena el trayecto en barco por las islas, aunque la verdad es que por la tarde hacía bastante frío (culpa nuestra no ir más abrigados). Si os dedicís a hacerlo, tened en cuenta que esté baja la marea, o el parque natural quedará cubierto por el mar y no se ve nada.
Comimos en una de las islas, que está habitada todo el año por 1000 personas y donde todavía viven de la pesca. Ya os podéis imaginar lo rico que estaba el pescado :) (en general, en el Algarve los precios están bastante contenidos, como en el resto de Portugal. Os recomiendo el plato típico, "la cataplana").
Grandes acantilados, paseos y rutas, buena comida (mucho, mucho pescado) y un viento loco que te deja la cabeza como una maraca... Aún así, creo que es de los lugares que más nos gustó en nuestra visita. No pudimos ver la puesta de sol, porque estaba muy nublado, pero dicen que desde el Cabo es una de las mejores. Estando allí, creo que se parece a la sensación que tienes desde nuestro Fisterra.
Sin embargo, al subir en el teleférico nos encontramos lo mejor: un casco antiguo cuidado, unos miradores sobre el Atlántico increíbles, y el paseo hasta el faro, lleno de rincones de fotaza. Olas gigantes, y playas preciosas (y muy peligrosas).
Ya va un post larguísimo....!!!
solo me queda deciros, que el Algarve nos gustó y nos pareció un lugar en el Sur donde pasar unas vacaciones de playa y mar con un aire familiar muy diferente.
Buen jueves!
Coralia.