Aún, a pesar de la hora, en la entrada, dos thailandesas magníficamente ataviadas con el traje local, daban la bienvenida en la puerta interior del hotel realizando el saludo tradicional llamado “Wai”; juntando ambas las manos, colocándolas a la altura del pecho y realizando una leve inclinación bajando ligeramente la cabeza.
El pianista ojeaba su partitura y la cantante a su lado le miraba intentando adivinar la canción y comenzar a entonar la siguiente pieza; me acerqué a ellos, saludé uniendo mis manos, con mi mejor sonrisa y les dije: Can you sing and play Killing me softly….of Roberta Flack?
Y aquella melodía era tecleada mientras la dulce voz comenzó a cantar mientras mis pasos se dirigían hacia mi mesa. Él me miraba, sonreía y mi corazón palpitaba al unísono del piano. Le señalé con mi dedo y suavemente susurraba: va por y para ti.
Dicen que cada lugar tiene algo especial para recordar y la música es una de las llaves de entrada a ésos recuerdos que se encuentran alojados en nuestra memoria. Canciones que nos llevan a un lugar, a un momento, que nos evocan recuerdos y despiertan sentimientos, canciones que pedimos ¡¡ tócala de nuevo Sam…!! Porque nos hacen felices.
´Melodías que nos hacen soñar, revivir, que determinan un momento preciso de la vida, al igual que ocurre con la cocina la música nos despiertan los aromas, también los sabores, emociones, lugares y se convierten en una alegoría de un momento pasado, que en mi caso recuerdo con amor y pasión.
Hoy vuelvo una vez más, escuchando y entonando aquella vieja canción a Thailandia, mientras cocino uno de los platos de su rica gastronomía: VERDURAS AGRIDULCES CON ANACARDOS.
La cocina tailandesa mezcla cinco sabores fundamentales: dulce, picante, agrio, amargo y salado. Y pienso que ésta receta reúne cada uno de ésos sabores fundamentales en la cocina tradicional de ése país de mis sueños: THAILANDIA. ¿Probamos a viajar gastronomicamente con ésta receta?
INGREDIENTES PARA DOS PERSONAS:
Dos cucharadas soperas de aceite de cacahuetes, una cucharada de aceite de guindilla (opcional si no gusta mucho el picante. Hoy opté por mi dieta especial por aceite de oliva virgen extra), media cebolla grande (tipo cebolleta), una zanahoria, medio calabacin grande, seis champiñones tipo Portobello (en su defecto blancos), un pak choi mediano (col asiática que parece una acelga. Hoy en día se puede comprar en cualquier supermercado o en tiendas orientales especializadas), dos cucharadas pequeñas de azúcar moreno, una cucharada de vinagre de arroz, diez anacardos, una cucharada de salsa de soja y otra de salsa teriyaki (la receta original es con salsa de pescado que igualmente se puede conseguir en establecimientos orientales o grandes superficies) .
Pelar la cebolla y cortarla en juliana. Pelar el calabacin y la zanahoria, cortando ambos en rodajas.
Incorporar los anacardos a las verduras