Visibilizando los cuidados #24h24p

Por Palomap3
Ha pasado un año desde aquel post sobre el Patrimonio Inmaterial de la Sanidad con el que desde este blog nos sumamos a la iniciativa #24h24p organizada por los autores de Cuidando.es.

Este año no podía ser menos, y estoy encantada de volver a reflexionar junto a otros muchos profesionales sanitarios (y adheridos) sobre la visibilidad de los cuidados en enfermería.

Para quien se pregunte si estas iniciativas sirven para algo, en la autoentrevista que se hicieron Antonio Jesús y Serafín, obtenemos la respuesta:


Una persona cercana a una Organización Enfermera me dijo…“nosotros haremos más por la visibilidad de los cuidados que vosotros con cualquiera de vuestras iniciativas”.
Desde mi punto de vista, no se trata de hacer más o menos cosas. Esto no es una competición.  Se trata de que cada persona, institución u organización realice actividades en relación a sus posibilidades.
¿Qué hace una terapeuta ocupacional hablando de la enfermería? Dado que en mi ejercicio profesional (al menos hasta el momento) no he tenido que trabajar con ninguna enfermera, sólo puedo dar mi opinión como usuaria y receptora de sus cuidados.

Para mí las enfermeras son como ángeles de la guarda, que se (pre)ocupan no sólo por nuestra salud, sino que velan porque tengamos una buena calidad de vida (que no es lo mismo).

Por suerte han tenido que cuidar de mí en pocas ocasiones y para cosas de poca importancia, pero cuando personas cercanas a mí con graves dolencias su presencia ha sido como un bálsamo reconfortante. Siempre pendientes de goteros y sondas, de si había dolor, de si había comido lo suficiente... Son ellas (y ellos, que también los hay) quienes están a pie de cama con el paciente y saben cómo está en cada momento.

Me duele que solo se incluya al alta el nombre del médico responsable, que apenas ha visto al paciente 10 minutos al día, obviando a quien en realidad lo ha tratado, cuidado y hasta mimado en ocasiones.

Como en todos los gremios, hay enfermeras para todos los gustos, y eso incluye a las que podrían mejorar el trato. Nadie es perfecto. Sin embargo, cuando ves que al entrar determinada enfermera se le iluminan los ojos a tu familiar y su rostro esboza una tremenda sonrisa sabes que está en buenas manos. Y te puedes marchar a descansar tranquilo de que harán todo lo que esté dentro de sus posibilidades.

Por todo esto, GRACIAS a las enfermeras por su labor profesional y humana.



Paloma Peña