Vuelta a la vida sana después de 5 meses en Praga

Por Eulàlia

Holahola

El post de hoy es un poco diferente a lo que llevo publicando últimamente pero me apetece hacer un poco de pausa y hablar de los últimos meses de mi vida y cómo quiero que sean los siguientes. Ya dije que quería hacer cambios en el blog y hoy quiero hablar un poco de mi Erasmus, cómo lo he vivido y qué quiero hacer ahora.

Tengo que reconocer que los últimos cinco meses no han sido los más sanos de mi vida. En Febrero me mudé a Praga para estudiar en la Univerzita Karlova hasta Junio gracias a una beca Erasmus y hace poco más de una semana que he vuelto a Barcelona. Estudiar en el extranjero ha sido la mejor experiencia de mi vida (de momento) y no cambiaría nada de lo que he vivido y aprendido, aunque eso haya supuesto dejar la vida sana un poco de lado.

Tampoco penséis que me he pasado al lado oscuro, haha. Para mí comer sano y hacer deporte es un modo de vida, es lo que me gusta y lo que más me apetece siempre porqué es con lo que me siento mejor.

Vivir sola era una oportunidad para comer lo que quisiera a la hora que quisiera y durante estos meses he experimentado un poco con la comida a la vez que he aprendido a cocinar más (y espero que mejor). A mí me encanta cocinar y ya me gustaba antes de irme, pero una cosa es que te guste cocinar y lo otro es tener que cocinar cada día todas tus comidas. Si no cocinaba nadie lo hacía por mí y no solía tener restos de comidas anteriores en la nevera.

Por suerte los supermercados en Praga tienen de todo e incluso diría que hay más productos sanos y ecológicos que en España, dónde muchas veces tienes que buscar en la sección de dietética para encontrar cosas como la avena, la quinoa o el trigo sarraceno. En este sentido no he tenido ningún problema y mi dieta ha sido más o menos igual que la que llevaba en Barcelona.

Me apunté al gimnasio y he ido bastante. Con la tarifa que pagaba podía ir cada día de lunes a domingo y normalmente iba entre cuatro y cinco veces por semana. El gimnasio era bastante grande y tenía todas las máquinas que suelo utilizar así que me iba bastante bien. También ofrecían clases dirigidas pero después de probar una clase de yoga en checo sin entender nada decidí que las pesas serían mis mejores amigas durante mi Erasmus en Praga.

Pero no todo ha sido gimnasio y comida sana. Durante mi estancia en Praga he bebido mucho más de lo que suelo beber en Barcelona (dónde casi no bebo salvo en alguna fiesta o celebración especial), he comido fuera en muchas más ocasiones (¡hay que aprovechar que los restaurantes son más baratos! 😉 ) y no he sido tan constante con el deporte y la rutina que tenía aquí. Obviamente no todo ha sido fiesta y alcohol pero he intentado encontrar un balance entre esto y la vida sana que me ha permitido disfrutar de las fiestas, el deporte y de la comida al mismo tiempo (aunque soy realista y soy consciente que ese ritmo de vida, a diferencia del que llevo en Barcelona, no es sostenible a largo plazo).

Así que el otro día hablaba con mi hermana sobre lo que había o no engordado. Soy realista. He engordado durante los últimos meses o por lo menos durante las dos últimas semanas, cuando casi todo fueron fiestas de despedida y comidas fuera de casa. No sé cuántos quilos habré engordado porqué tampoco sé cuánto pesaba antes de irme pero estoy segura que he perdido músculo y he ganado grasa.

¿Qué voy a hacer?

No voy a hacer ningún detox ni intentaré adelgazar en un mes con dietas milagro. Mi plan es volver a hacer deporte y a comer bien como siempre, cosa que he hecho durante estos meses pero en menor intensidad 😀

Al principio pensaba apuntarme al gimnasio en Septiembre, ya que en Agosto apenas estaré por Barcelona y no quería pagar un mes que no iba a utilizar. Así que los primeros días empecé a salir a correr e incluso hice algunos de los vídeos de Blogilates para ponerte en forma en casa.

El problema es que hace un calor horrible y sólo podía salir a correr a partir de las ocho de la tarde que es cuando el sol ya está más bajo y no mueres en el intento de correr media hora. Además mi comedor tampoco es tan grande y si alguien estaba mirando la televisión o trabajando en la mesa tampoco podía ponerme yo a hacer sentadillas, abdominales y esas cosas. Así que me pasé por mi antiguo gimnasio, pregunté por las tarifas y para mi sorpresa había una promoción con el carné Joven con la que no tenía que pagar matrícula y la tarifa me salía más barata y pudiendo ir más días. Conclusión, que ahora estoy apuntada al gimnasio y no dependo del calor que haga para poder entrenar o no.

Mi intención es ir al gimnasio 4-5 días por semana, comer bien la mayoría de las veces e ir volviendo a la normalidad poco a poco. En Agosto me iré a las fiestas de mi pueblo y volverán las fiestas y las comidas locas pero hasta entonces me apetece un Julio tranquilo y sano (aunque el día 14 es mi cumpleaños y habrá que celebrarlo 😉 )

Me apetece ponerme nuevos objetivos para conseguirlos y estoy motivada para hacerlo. Mi cuerpo lo necesita y mi mente también, a fin de cuenta somos lo que comemos y lo que pensamos

Espero que no os haya aburrido mi desahogo y nos leamos pronto de nuevo. ¡Mil besos!