En julio se celebra en Gijón la Semana Negra, un festival basado principalmente en la novela negra que poco a poco se ha ido ampliando también a la histórica, fantástica y de ciencia ficción, donde se reúnen escritores, dibujantes y amantes de la literatura en general. Y resulta que allá por el año 2009, en el marco de esa fiesta literaria, José Antonio Cotrina presentaba La cosecha de Samhein, publicada en la editorial
La primera parte de la saga me supo a poco e hizo que necesitara leer su continuación, pero tocaría esperar ocho
En junio de 2011 nos enteramos de que Alfaguara había tomado la decisión de no publicar la última parte de la serie debido a unas expectativas comerciales que no se habían cumplido. El caso es que no entiendo cuáles fueron esas expectativas, pero lo que sí tengo claro es que El ciclo de la luna roja es una de las mejores fantasías escritas en nuestro país en los últimos años. Cuánto libro y autor mediocre hay pululando por ahí con una publicidad impresionante a sus espaldas que no se corresponde con su calidad, y para uno que destaca por su saber hacer, se le trata de esta manera. Puede que a Alfaguara no le pareciera que esta historia tenía lectores suficientes como para seguir apostando por ella, pero personalmente tengo claro que no puedo confiar en una editorial que, pudiendo barajar diferentes opciones, elige la que implica dejar colgados al autor, a la obra y a sus fieles y entusiastas lectores.
Como ya sabréis, esta odisea tiene un final feliz. Ante la noticia del parón definitivo de su trilogía, Cotrina se lanzó a la búsqueda de una editorial que publicara La sombra de la luna, el título que cierra la saga, y a través de su página personal iba informando a sus lectores sobre los progresos. Y así fue como un día, de la mano de Hidra en octubre del pasado año 2011, por fin se cerró el ciclo y pudimos leer el final de esta maravillosa historia.
Por eso, en nombre de los más de diez mil lectores de El ciclo de la Luna Roja, quiero aprovechar para darle las gracias al autor por su perseverancia. Gracias, José Antonio Cotrina, por valorarnos como lectores de la mejor manera que un escritor puede hacer, luchando por publicar su obra. Y también gracias a la editorial Hidra, no sólo por hacerse cargo de una saga ya empezada, sino también por reeditar todas sus entregas en un mismo formato y darnos la oportunidad de seguir visitando Rocavarancolia.