Revista Humor

#@!!

Por Pilarm
No me he vuelto loca ni se me ha olvidado escribir, es que la entrada de hoy va de palabrotas y claro, una es una señorita y no se dedica por ahí a ponerlas claramente ni a decirlas.
¿Y por qué quiero hablar de improperios? Porque resulta que hay un estudio -¡qué raro!- que dice que usarlas alivia el dolor. Vamos, que si uno se aplasta un dedo con el martillo o se cae y se rompe algo, comenzar a soltar tacos por la boca ayuda a mitigar el dolor y a resistirlo mejor.
El estudio se hizo con 64 voluntarios que sufrieron metiendo sus manos en un cuenco lleno de hielo. Los que se acordaron de la madre del picador de hielo o incluso del riachuelo de donde venía el agua, aguantaron 40 segundos más que los que se dedicaron a decir palabras normales o incluso a describir la mesa.
Si alguna vez os preguntásteis por qué existen los tacos, ahí tenéis la razón. Ya más allá de cómo surgieron, creo que haría falta otro estudio, que se podría proponer, pero llevará algo de tiempo así que podemos saltárnoslo. Ahora ya sabéis que si os pasa algo muy doloroso podéis soportarlo un poquito mejor soltando palabrotas, eso sí, hacedlo en voz baja porque sino seguramente cargaréis con fama de malhablados toda vuestra vida.
Con esta gran investigación tan importante sabemos que el dolor se va a acabar, o al menos reducir, durante el largo periodo de tiempo de 1 minuto máximo. Que para los que son unos blandengues no está nada mal, los tipos duros -y tipas, que seguro que las hay-, podéis mientras tanto seguir apretando la mandíbula y teniendo pensamientos impuros llenos de palabrotas.
A mí me gustaba más hacer un poco el paripé y empezar con el "a Dios pongo por testigo, que la muela no me va a doler tanto..." pero oye, si me dan una excusa para insultar a los pesados del mundo, no seré yo quien no la aproveche.
Que la fuerza y el diccionario de tacos os acompañe en vuestros peores momentos.

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