Revista Cultura y Ocio

17 mejores libros de Franz Kafka

Publicado el 01 julio 2015 por Jack Moreno @jackmoreno

En este post os presento una selección de las diecisiete mejores novelas de Franz Kafka, sin lugar a dudas, uno de los escritores más reconocidos e influyentes de la literatura universal.

América
América (el desaparecido)

Publicada en 1927 por Max Brod como obra póstuma con el título América, Franz Kafka escribió los capítulos destinados a El desaparecido, su «novela americana», entre el otoño de 1912 y enero del año siguiente, publicándose el primero de ellos –«El fogonero»– de forma independiente en mayo de 1913. El relato de las aventuras de Karl Rossmann –un muchacho de dieciséis años que embarca para el Nuevo Continente en busca de fortuna– constituye, pese a quedar inconcluso, una de las piezas magistrales del gran escritor praguense. América (Amerika en alemán original, también conocida como «The Stoker», «El fogonero», o «El desaparecido») es una novela del escritor Franz Kafka, iniciada en 1911 que dejó inconclusa en 1912 y publicada póstumamente en 1927. Desde 1982 se publica con el título original que Kafka pensó: “El desaparecido”. Fue Max Brod quien cambió dicho título por el de “América”. Esta revisión y los estudios posteriores, determinaron una nueva distribución de la novela, sobre todo de los fragmentos, tal y como se decidió publicar en la edición alemana definitiva de Fischer. La historia describe el ir y venir de un muchacho de 16 años, inmigrante de Europa, llamado Karl Rossman, en los Estados Unidos, quien fue forzado a ir a Nueva York por sus padres porque había sido seducido por la criada que después tuvo un hijo suyo. Durante el viaje se hace amigo de un fogonero del barco.

Ante la Ley
Ante la ley. Escritos publicados en vida

Este libro recoge los sugestivos y esclarecedores escritos de Kafka, publicados en vida del autor, tanto los libros de prosas y narraciones (a excepción de La transformación), como escritos de otra factura publicados solo en revistas y periódicos. Contemplación (1913), La colonia penitenciaria (1919) o Un artista del hambre (1924) muestran, tanto o más si cabe que sus novelas, el universo personal del autor y esa manera de narrar por la que ha sido considerado unánimamente como el autor más emblemático del siglo XX. Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez se encuentran entre los escritores influenciados por los escritos de Kafka. El término kafkiano se usa en el idioma español para describir situaciones surrealistas como las que se encuentran en sus libros y tiene sus equivalentes en otros idiomas. Solo unas pocas de sus obras fueron publicadas durante su vida. La mayor parte, incluyendo trabajos incompletos, fueron publicados por su amigo Max Brod, quien ignoró los deseos del autor de que los manuscritos fueran destruidos.

Bestiario
Bestiario

En una carta de 1917, Franz Kafka sugirió a Martin Buber, que iba a publicar dos narraciones suyas, Chacales y árabes e Informe para una Academia, protagonizada por un chimpancé, que las agrupara con el título Dos historias de animales. La presente edición, siguiendo la propuesta kafkiana de reunirlos en función de aquel de nominador, recoge esos dos textos y otros nueve: El topo gigante, El nuevo abogado, Un cruzamiento, Preocupaciones de un jefe de familia, El silencio de las sirenas, El buitre, Fabulilla, Un artista del hambre a Investigaciones de un perro. Aparecen en esta antología, preparada por Jordi Llovet, un topo, una manada de chacales, el caballo de Alejandro Magno transformado en abogado de la Magistratura, un raro cruzamiento de gato y cordero, un chimpancé, un animal-objeto parecido a un huso, unas sirenas, un buitre, un gato y un ratón, y todo un pueblo constituido por distintas clases de perros. En estos textos, tales animales resultan siempre intercambiables con la propia condición humana, de modo que, como el autor advirtió, deben leerse más como literatura realista que como parábolas.

Carta al padre
Carta al padre

Carta al padre y otros escritos agrupa, junto a la célebre misiva escrita en 1919 por Franz Kafka (1883-1924) con el fin de examinar y suavizar hasta cierto punto la relación con su progenitor -el texto autobiográfico más amplio y coherente salido de su pluma, así como uno de los más emblemáticos-, lo más sustancial de su obra dispersa. Esta nueva edición, que reordena los Fragmentos de cuadernos y hojas sueltas (entre los que se cuentan los de una novela iniciada y nunca acabada —Preparativos de boda en el campo—) atendiendo a su secuencia temporal y proporciona como útiles de orientación una cronología y un índice de fragmentos, facilita de este modo al lector, si es que así lo desea, una pauta alternativa para bucear en un piélago de textos que suponen un verdadero regalo y en el cual podrá sumergirse una y otra vez en busca de nuevas fascinaciones. Un tema de gran importancia en su obra es su relación con un padre autoritario. En la intimidad, éste no dejó nunca de menospreciar a su hijo y hasta el año 1922 lo tiranizó. De ese conflicto y de sus tenaces meditaciones sobre las “misteriosas misericordias” y las ilimitadas exigencias de la patria potestad, declaró el propio Kafka que procedía toda su obra, incluyendo en particular su célebre Carta al padre, nunca publicada en vida.

Cartas a Felice
Cartas a Felice

Entre el 20 de septiembre de 1912 y el 16 de octubre de 1917 Franz Kafka escribió las mas de quinientas cartas que componen este libro. Fueron dirigidas a la mujer con la que, tal cual era a veces su convicción, quería casarse, con la que se prometió en dos ocasiones y con la que rompió en otras tantas. Las escribe un joven Kafka que se debate entre dos pasiones: el amor por Felice y su entrega al oficio de escritor. Últimamente he visto con asombro de que manera se halla usted ligada íntimamente a mi trabajo literario, escribe en una de ellas el autor checo, y a lo largo de estas apasionadas y apasionantes paginas seremos testigos privilegiados del proceso de creación de sus principales obras. Ademas, nos sitúan en un tiempo y en un espacio: la Praga de Kafka, su casa y su trabajo, su familia y, especialmente, sus lecturas. Entre 1913 y 1917 mantuvo una relación difícil19 con Felice Bauer, que dio origen a una correspondencia de más de 500 cartas y tarjetas postales. Su falta de reacción ante el manuscrito de La metamorfosis llevó a Kafka a un profundo abatimiento. Aunque llegó a presentar una solicitud de matrimonio en junio de 1913 para casarse con ella, al final no lo hicieron. Ya en el otoño de ese mismo año, se produjo una primera ruptura, ocasionada al conocer a G.W, la mujer identificada como «la suiza» en sus diarios, durante su estancia en el sanatorio de Riva.

Cartas a Milena
Cartas a Milena

Cartas a Milena reúne la correspondencia que entre 1920 y 1922 Franz Kafka (1883-1924) dirigió a Milena Jesenska, mujer residente en la Viena mítica que encarnaba todas las contradicciones del moribundo imperio de los Habsburgos y que acometió la traducción de sus primeros escritos al checo. Procedente de una familia praguense de elevada posición social y casada con un intelectual de vida bohemia, la correspondencia de Kafka con esta mujer de vivo temperamento y amplia cultura no solo muestra la transición de una amistad basada fundamentalmente en razones literarias a una relaciona sentimental de particular intensidad, sino que revela de forma excepcional la sensibilidad e intimidad emocional del autor de La metamorfosis. En otoño de 1920 escribió numerosas piezas narrativas del género de las parábolas aforísticas. Como consecuencia del empeoramiento de su estado general de salud, pasó gran parte de 1921 y 1922 en distintos sanatorios. Durante los tres meses que pasó en Meran en la primavera de 1922 consolidó por vía epistolar su relación con la escritora, traductora y periodista checa Milena Jesenskà, casada, a quien había conocido a principios de 1920.

Contemplación
Contemplaciones

Un hito fundamental en la obra de Kafka. Se trató de su primer libro publicado. Apareció a fines de 1912. Su publicación se debió sobre todo a los esfuerzos de Max Brod (íntimo amigo de Kafka, quien además publicara gran parte de la obra del escritor de forma póstuma, desobedeciendo la última petición de Kafka, quien ordenó que todos sus papeles y cuadernos fueran quemados). Brod debió persuadir tanto al editor como al propio Kafka, quien sin embargo, cuando finalmente accedió a que se publicara esta selección de sus cuentos, se esmeró en que el volumen quedara impecable. Las breves miniaturas narrativas que componen el libro fueron cuidadosamente organizadas por su autor, quien incluso se preocupó del orden de las mismas dentro del volumen. Se trata de un libro hecho de miniaturas, como las definiera el prologuista y traductor Oscar Caeiro. Como tales deben ser leídas. Los temas que las componen son cotidianos y comunes, relatan escenas de la vida en la ciudad, algunas desde el punto de vista de un melancólico observador (por ejemplo, «Niños en la carretera», que abre Contemplación), otras describen acciones («El paseo repentino»), algunas relatan en primera persona la vida de un personaje urbano («El comerciante») y finalmente hay algunas piezas que pueden caracterizarse como íntimas reflexiones poéticas («Los árboles»).

Cuadernos en octavo
Cuadernos en octavo

El compromiso de Franz Kafka (1883-1924) con la literatura se sustentó en una labor continua cuyo mejor exponente sean acaso los ocho Cuadernos en octavo. Alejados del carácter, más cotidiano y externo, de los diarios, los apuntes de estos cuadernos —traducidos por primera vez al español— se vuelcan en la introspección, la reflexión y la literatura. Completan el volumen las «Reflexiones sobre el pecado, el sufrimiento, la esperanza y el verdadero camino», título bajo el que Max Brod publicó la recopilación, hecha por el propio Kafka en vida, de aforismos de carácter filosófico-religioso contenidos en los cuadernos. Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez se encuentran entre los escritores influenciados por los escritos de Kafka. El término kafkiano se usa en el idioma español para describir situaciones surrealistas como las que se encuentran en sus libros y tiene sus equivalentes en otros idiomas. Solo unas pocas de sus obras fueron publicadas durante su vida. La mayor parte, incluyendo trabajos incompletos, fueron publicados por su amigo Max Brod, quien ignoró los deseos del autor de que los manuscritos fueran destruidos.

Dibujos
Dibujos

La faceta de dibujante de Kafka y su temprana vocación por el dibujo surgió, según cuenta el editor de la edición original, Niels Bokhove, al contemplar en el escaparate de una tienda dos cuadros que le dejaron una fuerte impronta. Éste nos señala un significativo ejemplo de la función de las artes plásticas en la prosa de Kafka, la figura del pintor Titorelli en El proceso, en quien proyectaba su ideal de convertirse en un escritor reconocido. Pese a que por lo general se relacionan con su universo literario, muchos de los cuarenta dibujos que se presentan en esta original edición son bocetos de sus días de estudiante, acompañados por un fragmento de texto específico del autor. El proceso de asignar los pasajes de la obra de Kafka a cada uno de los dibujos, recopilados por Max Brod, distingue dos tipos de fragmento: por un lado están los que acompañaban originalmente a los dibujos, y de otra parte aquéllos que han sido escogidos de la obra completa de Kafka y que intensifican el dibujo y a la inversa. Tan inclasificables como su literatura, estos dibujos conducen a la misma discusión acerca de si cabe o no considerar a Kafka expresionista. Ante esto, preferimos quedarnos con la cita de Brod: «Puedo deciros el nombre de un gran artista, Franz Kafka».

El castillo
El Castillo

El clima y la idea dramática que informan “El castillo” son los que nutren toda la obra narrativa de Franz Kafka (1883-1924): un mundo exterior que, pese a conservar todas las notas que lo hacen reconocible, es objeto de una mutación que lo transforma cualitativamente; una secuencia de acontecimientos incomprensible para quien la padece pero que esconde una necesidad ineluctable; la inoperancia, en fin, de la voluntad y el entendimiento humanos para comprender ese medio hostil y doblegarlo. El protagonista, conocido solamente como K., lucha para poder acceder a las misteriosas autoridades de un castillo que gobierna el pueblo al cual K. ha llegado a trabajar como agrimensor. Oscura y a ratos surrealista, El castillo trata sobre la alienación, la burocracia, y la frustración, aparentemente interminable, de los intentos de un hombre de oponerse al sistema. Narra la historia del agrimensor K. en su intento imposible de acceder a un castillo cuyos propietarios le han contratado para realizar un trabajo del que ni siquiera sabe su naturaleza. K. se aloja en el pueblo vecino, a la espera de poder contactar con sus patrones, encontrándose en un microcosmos del que no entiende las normas legales ni de comportamiento. A lo largo de la obra uno puede percibir la irracionalidad que reina dentro de este microcosmos, una psicología desesperante, que trata de acercarnos a la realidad de la época en que fue escrita; donde un individuo, menos aún uno desconocido, nada puede hacer frente a un sistema que, habiendo sido creado por hombres, no tiene nada de humano.

El proceso
El Proceso

Una mañana cualquiera, Josef K., joven empleado de un banco, se despierta en la pensión donde reside con la extraña visita de unos hombres que le comunican que está detenido -aunque por el momento seguirá libre-. Le informan de que se ha iniciado un proceso contra él, y le aseguran que conocerá los cargos a su debido tiempo . Así comienza una de las más memorables y enigmáticas pesadillas jamás escritas. Para el protagonista, Josef K., el proceso laberíntico en el que inesperadamente se ve inmerso supone una toma de conciencia de sí mismo, un despertar que le obliga a reflexionar sobre su propia existencia, sobre la pérdida de la inocencia y la aparición de la muerte. La lectura de El proceso produce cierto «horror vacui» pues nos sumerge en una existencia absurda, en el filo de la navaja entre la vida y la nada. Max Brod, amigo, editor y albacea literario de Kafka tras su muerte, conoció la existencia de la obra en 1914, pues Kafka, según su costumbre, le leyó algunos pasajes. Desde un primer momento quedó fascinado por la fuerza de la historia, por lo que insistió, como en otras ocasiones, en que se publicara, contra la habitual reticencia de su autor. Tras la prematura muerte por tuberculosis de Kafka en 1924, y a pesar de que el autor había manifestado su deseo de que sus escritos fuesen destruidos, Max Brod decidió publicar El proceso años después.

El silencio de las sirenas
El silencio de las sirenas. Escritos póstumos

Páginas narrativas, descripciones de sueños, pesadillas, reflexiones, confesiones, aforismos, apuntes para futuras obras… Esclarecedores y valiosos documentos que revelan la obra dispersa del autor de El castillo. Reúne, luego de una exhaustiva revisión -y bajo esclarecedor criterio-, gran parte del universo de Kafka. Un modo de acercarse de cerca a este genio de la literatura que un su día prefirió el silencio. La traducción es de Juan José del Solar y la edición a cargo de Ignacio Echevarría. Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez se encuentran entre los escritores influenciados por los escritos de Kafka. El término kafkiano se usa en el idioma español para describir situaciones surrealistas como las que se encuentran en sus libros y tiene sus equivalentes en otros idiomas. Solo unas pocas de sus obras fueron publicadas durante su vida. La mayor parte, incluyendo trabajos incompletos, fueron publicados por su amigo Max Brod, quien ignoró los deseos del autor de que los manuscritos fueran destruidos.

En la calle del alquimista
En la calle del alquimista

Franz Kafka es el gran inaugurador del género del microrrelato. Bajo el título de En la calle del Alquimista ofrecemos por primera vez reunidas las microficciones de Kafka, y con ello continuamos completando nuestra gran biblioteca de microficción. En la calle del Alquimista recopila los dos libros de textos breves publicados por Kafka en vida (Contemplación y Un médico rural) más los que quedaron inéditos a su muerte en sus diarios. Estos textos, de una condensación genial, constituyen el más claro precedente del género de la microficción y han servido de inspiración a generaciones de escritores. Fue autor de tres novelas, El proceso (Der Prozeß), El castillo (Das Schloß) y El desaparecido (Amerika o Der Verschollene), la novela corta La metamorfosis (Die Verwandlung) y un gran número de relatos cortos. Además, dejó una abundante correspondencia y escritos autobiográficos. Su peculiar estilo literario ha sido comúnmente asociado con la filosofía artística del existencialismo —al que influenció— y el expresionismo. Estudiosos de Kafka discuten sobre cómo interpretar al autor, algunos hablan de la posible influencia de alguna ideología política antiburocrática, de una religiosidad mística o de una reivindicación de su minoría etnocultural, mientras otros se fijan en el contenido psicológico de sus obras.

La condena
La condena

Además del célebre relato que da título al volumen, escrito de un tirón en la noche del 22 al 23 de septiembre de 1912, aparecido por primera vez en 1913 en la revista “Arkadia” y publicado como libro independiente en 1916, “La condena” recoge –a excepción de “La metamorfosis”, publicada por separado en esta misma Biblioteca de autor– la totalidad de los libros y relatos preparados y supervisados por Franz Kafka (1883-1924) en vida: “Contemplación” (1913), “Un médico rural” (1919), «En la colonia penitenciaria» (1919) y “Un artista del hambre” (1924). Completan el volumen «Conversación con el ebrio», «Conversación con el suplicante», «Estruendo» y «El jinete del cubo», publicados en distintas revistas. Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez se encuentran entre los escritores influenciados por los escritos de Kafka. El término kafkiano se usa en el idioma español para describir situaciones surrealistas como las que se encuentran en sus libros y tiene sus equivalentes en otros idiomas. Solo unas pocas de sus obras fueron publicadas durante su vida. La mayor parte, incluyendo trabajos incompletos, fueron publicados por su amigo Max Brod, quien ignoró los deseos del autor de que los manuscritos fueran destruidos.

La metamorfosis
La metamorfósis (la transformación)

Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto. Tal es el abrupto comienzo, que nos sitúa de raíz bajo unas reglas distintas, de La metamorfosis, sin duda alguna la obra de Franz Kafka que ha alcanzado mayor celebridad. Escrito en 1912 y publicad o en 1916, este relato es considerado una de las obras maestras del siglo xx por sus innegables rasgos precursores y el caudal de ideas e interpretaciones que desde siempre ha suscitado. Completan este volumen los relatos Un artista del hambre y Un artista del trapecio. La metamorfosis (Die Verwandlung, en su título original en alemán) es un relato de Franz Kafka publicado en 1915 que narra la historia de Gregor Samsa, un comerciante de telas que vive con su familia a la que él mantiene con su sueldo, quien un día amanece convertido en un enorme insecto (aparentemente, una cucaracha, aunque no se identifica claramente en el texto). En ocasiones el título es traducido como La transformación. Esto se debe a que en cualquier diccionario de alemán, la voz Verwandlung corresponde a “cambio”, “transformación”, “conversión”, “reducción”, “mutación”, y solo como “Metamorfosis” cuando apunta al lenguaje de la mitología clásica. De hecho, la palabra en alemán para denominar Metamorfosis, es Metamorphose, término que registra claramente su equivalencia y que le haría prescindir de la voz Verwandlung para su traslación idiomática.

La muralla china
La muralla China

Tras la muerte de Franz Kafka (1883-1924), su amigo y albacea Max Brod decidió hacer caso omiso de la voluntad del autor y no sólo no destruyó su obra no publicada, sino que la dio a la imprenta. De este modo, y junto con sus novelas, reunió en dos libros –“Descripción de una lucha” y “Durante la construcción de la muralla china”– los cuentos, apuntes y fragmentos que juzgó significativos. “La muralla china” reúne, en orden cronológico y prescindiendo de las injerencias con que Brod en su día redondeó los textos, a menudo inacabados, el conjunto de los relatos concebidos por Kafka pero que, por uno u otro motivo, no acabaron viendo la luz en vida del autor. Traducción de Adan Kovacsics. Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez se encuentran entre los escritores influenciados por los escritos de Kafka. El término kafkiano se usa en el idioma español para describir situaciones surrealistas como las que se encuentran en sus libros y tiene sus equivalentes en otros idiomas. Solo unas pocas de sus obras fueron publicadas durante su vida. La mayor parte, incluyendo trabajos incompletos, fueron publicados por su amigo Max Brod, quien ignoró los deseos del autor de que los manuscritos fueran destruidos.


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