«Decirte que estoy jodidamente feliz con tu membresía, que la seguridad que he pillado desde que entré es brutal hasta el punto de que hoy he cobrado 2000€ (por adelantado) […] Estoy ganando más de lo que había ganado nunca y es sólo el principio.»
Eso me lo dijo un alumno de la Mentoría. Otros, no alumnos, suscriptores o seguidores random, lo expresaron con otras palabras:
«Sin ofender: has montado alguna vez una empresa o hablas sin saber???»
«Claro, y lo que no vendes te lo comes con patatas no?»
«Se puede saber de que sector estás hablando??? Eso que dices no funciona. Listo!!!!»
Eso fueron respuestas a cuando dije que jamás deberías hacer ofertas ni enviar propuestas. Es decir:
- Fulano se queja de su situación…
- Tanto como para leer/ver una explicación de cómo evitarlo…
- Descubre algo que no está haciendo…
- Sufre embolia
Síndrome de estocolmo le llaman en mi pueblo.
Atiende.
Quien pasa suficiente tiempo sufriendo convierte el sufrimiento en su identidad.
Y entonces luchará contra las ventas, el dinero, la tranquilidad. Y todo lo que implique una mínima probabilidad de acabar con su sufrimiento.
Con su identidad.
En el newsletter cuento cómo acabar con aquellos que disfrutan sometiéndote a procesos de venta interminables.
¿La putada?
Requiere cerebro.
En concreto, extraer lo que sabes de tu producto, envolverlo y ponerle un lacito.
Y para que puedas hacerlo en un par de días, te diré:
- Qué decir
- Cómo decirlo
- Cuándo decirlo
Ese es el trato.
Un par de días de trabajo, un vida sin clientes lija.
Obviamente no vale para tu caso, ni para tu sector, no vale para tu cliente y no sabrás hacerlo, no tienes las aptitudes ni eres bueno haciendo este tipo de cosas, tampoco vale para tu puesto de trabajo y en tu empresa algo así no es posible.
Y obviamente ni te apuntes aquí:
La entrada 2000 € en un día por hacer esto se publicó primero en Luis Monge Malo.
