
Respecto a los recortes en Educación continuaré con el contenido de la última reunión de departamento realizada en el Centro donde trabajo este curso:
Los temas en cuestión eran si iba a haber rotuladores para todo el curso que viene y si se reponía la bombilla de un proyector que se había fundido ya que ha habido una reducción del presupuesto del departamento y todavía no sabemos muy bien cómo va a quedar. Creo que esto refleja muy bien la situación en la que se encuentra la Escuela Pública, en la encrucijada entre una incapacidad política por mantener lo fundamental, limitando lo accesorio.
La Educación Pública tiene que ser desde cualquier punto de vista algo esencial, no tendría que ser víctima de recortes cuando todavía no habíamos alcanzado las medias de inversión educativa de los países de la Unión Europea, con los que tanto gustan nuestros gobernantes de compararnos.
El problema es cuando planteamos recortes que afectan de modo directo al como se van a impartir las clases, los incrementos de ratio de alumnado, el incremento de las horas de docencia directa.
Quienes vivimos el mundo educativo día a día sabemos que la calidad de la Enseñanza va a mermar. El problema es recortar de algo que tendría que ser un valor en sí, la educación de las personas.
Los recortes no se quedan en el ámbito de lo laboral, donde según el consejero de Educación se perderán entre 400 y 600 puestos de trabajo. Afectarán a la calidad de la Enseñanza, por mucho que se esmeren en decirnos lo contrario, porque no se puede hacer más con menos aunque lo venga pregonando el partido popular desde hace tiempo, la gente se está empezando a dar cuenta. Negamos la mayor, se va a precarizar la Educación, sobre todo la Escuela Pública con un fin que es la privatización de los servicios públicos, entre los cuales lo educativo es un área más donde conseguir lucro. No hay más que ver la etapa de 0-3 años que ha sido enguyida por empresas transnacionales, privado o público de gestión privada.
En la privatización de los servicios públicos no se busca acabar con la Escuela Pública, porque esta tiene que seguir existiendo como un elemento marginal para que ciertos sectores no rentables para el sector privado sean educados. Es duro hablar de las personas en estos términos, pero la finalidad de las medidas, además de satisfacer el déficit, busca la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas.
Muchas de las medidas tomadas cogen la parte por el todo, eligen alguna de las cosas menores que se hacían de manera inadecuada y esa justifica todas las demás. Buscando una legitimidad por parte de la ciudadanía que todos los indicadores dicen no estar consiguiendo. Una cosa es regular lo que no funciona bien y otra cosa es intentar eliminarlo o dejarlo en su mínima expresión.
(Por cierto, sectores de la educación pública entre los que me encuentro se van a formar durante las primeras semanas de julio, si tenemos plaza para ello. Y, ¿por qué no exigirle al mercado, por la vía de la política, que la clase trabajadora pueda disponer de mayor cantidad de vacaciones para disfrutar de sus hijos e hijas?)
