Magazine

28 días después

Publicado el 14 abril 2020 por Cabezabajo @blogdecomics

Por Pepo Pérez

EL DÍA DE LA MARMOTA

Si los días se nos hacen cada vez más cortos, no es cosa nuestra ni nos estamos volviendo majaras. Lo hablaba con una amiga esta mañana. La repetición de rutinas permite al cerebro “desconectar” más a menudo y sustituir impresiones en tiempo real por memoria del “disco duro” que es nuestra mente. Digamos que empezamos a “tirar de repertorio” de manera sistemática. Como cuando Bill Murray apagaba la alarma del despertador una y otra vez en Atrapado en el tiempo (Groundhog Day, 1993, dir. Harold Ramis), con la misma canción sonando día tras día. En una situación como la actual, donde los días son tan parecidos al anterior, a veces casi idénticos, la experiencia empieza a ser en gran parte virtual (el ordenador de nuestra mente), y la percepción temporal es la de que los días se hacen cada vez “más cortos”. Aunque sigan teniendo las mismas horas. Es lo contrario a cuando salimos de nuestra rutina, por ejemplo, durante un viaje a un lugar desconocido para nosotros. De repente, todos nuestros sentidos prestan atención en tiempo real al bombardeo de información sensorial. Las nuevas experiencias contribuyen a aumentar la intensidad de lo que vivimos y percibimos, y el tiempo, milagrosamente, parece expandirse. Volvemos de nuestro viaje y parece que en lugar de una semana hayamos vivido un mes entero, etc. Al leer esto, añade mi anfitrión, Borja Crespo: “cuando viajas también pasa que los primeros días son más largos que los últimos, a partir del ecuador de las vacaciones todo va más deprisa… Evidentemente, porque te has acostumbrado a los nuevos estímulos”. Es cierto. Es un poco, solo un poco, como cuando éramos niños pequeños. El tiempo entonces se nos hacía “infinito” porque, para empezar, apenas teníamos experiencia temporal. Un año, dos años, tres años, cinco, no es nada comparado con una vida de ochenta. Y, sobre todo, porque en ese tiempo de la niñez profunda la gran mayoría de experiencias y sensaciones eran completamente nuevas: descubrir el mundo. Como cuando hacemos un viaje a un lugar desconocido.

28 días después


Volver a la Portada de Logo Paperblog