Si no vives en un huevo kinder quizás te hayas enterado de la última ocurrencia podemita.
Esforzarse no sirve de nada.
La meritocracia es un invento fascista; es la suerte, los contactos, los padres.
¿Y esos padres cómo lo consiguieron? ¿Y esos contactos cómo llegaron?
Bueno, tampoco quiero provocarle un ictus a ningún podemita.
Lejos de convencerles (es bueno que exista gente así), me preguntaba qué puedo enseñarle a mi hijo, que ahora mismo es un canijo, para no que acabe siendo un botijo, y esta es mi conclusión…
Las 3 lecciones que deseo que mi hijo no olvide jamás:
- Mata más oportunidades el ego que la estupidez y la pereza juntas.
- Puedes triunfar siendo tonto y vago, pero es imposible conseguirlo cuando lo que buscas no es encontrar la solución sino confirmar tus creencias.
- Elige bien y apuesta fuerte.
- El éxito en cualquier ámbito consiste en saber identificar las pocas cosas que merece la pena hacer y apostarlo todo a eso.
- No asumas nada, no supongas nada.
- Ignora tus creencias y tus preferencias. Observa a los demás hasta que su cerebro sea el tuyo y no actúes hasta conseguirlo.
Tres habilidades que, simplemente, cambian tu bienestar y el de los que te rodean. Quizás por eso o quizás no, Joaquim Pintó, alumno de la Mentoría, me escribió esto:
Gracias a tus mentorías he cambiado radicalmente mi estrategia de ventas. Gracias cabronazo.
Y justamente en el newsletter te digo cómo entrar en la Mentoría.
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La entrada 3 consejos que le daré a mi hijo se publicó primero en Luis Monge Malo.
