Revista Cultura y Ocio

300 y 300 el Origen de un Imperio (reseña de ambas pelis)

Publicado el 08 marzo 2014 por Nereilla25 @Nereilla25
300 y 300 el Origen de un Imperio (reseña de ambas pelis)Si, esta es una de esas pelis que en su día no vi, y hasta ahora, solo había visto trozos creo que un par de veces que la han emitido en televisión. A raíz del estreno de la secuela, me animé a descargarla y verla. Del cómic de Frank Miller no puedo decir nada, no haré comparación ya que no lo he leído, pero sin duda, la película conserva toda la estética típica de este autor, colores apagados y contrastados, y buenas dosis de violencia y sexo. Este estilo ya lo vemos en otras obras de Frank Miller, como Sin City, y sin duda le pega a los personajes de Marvel o DC con los que este autor ha trabajado (Daredevil, Batman) y es ideal para narrar una historia que, desde luego, no esta exenta de violencia, odio y destrucción: la de las Guerras Médicas que las polis o ciudades-estado griegas mantuvieron con el poderoso Imperio Persa, y con dos de sus famosos reyes, Darío I y posteriormente, su hijo, Jerjes. Bien, según parece, y tras haber refrescado un poco mi información al respecto, el argumento es más o menos leal a lo Heródoto, un historiador observador y objetivo, y el padre de la historia moderna, nos cuenta sobre en conflicto. En este caso, nos situaríamos en la Segunda Guerra Médica, que comienza tras la muerte del rey Darío I. Su hijo, Jerjes ofrece a las ciudades griegas la ocasión de rendirse a sus pies, y de entregarle agua y tierra como gesto de sumisión y de paz. Entre otras ciudades, Esparta por supuesto, se niega. Nefastos augurios caen sobre la ciudad por la arrogancia de su rey, Leónidas al negarse a someterse a Jerjes, pero este, ignorándolos, llevará a 300 de sus mejores hombres, guerreros espartanos entrenados desde niños en una durísima disciplina, a combatir a los persas en el paso de las Termópilas. Pero la traición de Efíaltes les llevará a un terrible resultado. Los hechos son narrados de manera más o menos rigurosa, pero evidentemente, la estética exagerada de la película le da un toque distinto, fantástico, y a veces, un poquito de "fliparse" demasiado. Los persas por ejemplo, si bien es conocida la costumbre de los orientales de llevar gran pompa y muchos adornos, son exagerados hasta el punto de que Jerjes, con esa voz y esos oros, a mi modo de ver, parece una drag queen. Y tenemos los elefantes, los rinocerontes, los abdominales pintados, el sensual baile de la joven que actúa de Oráculo o de las odaliscas persas, y planos que parecen sacados de un videojuego, al más puro estilo de otra serie de éxito como Spartacus. Esta estética como digo, le da un toque diferente y especial a la película, pero puede echar para atrás a algunos espectadores que no la comprendan, o que sean demasiado conservadores. A mi personalmente, tiene puntos que me gustan, y creo que no sería lo mismo sin ella, pero otros momentos me parece que se pasan un pelín.
En cuanto a interpretaciones y presentación de personajes, vamos a enfocarlo si me lo permitís un poquito a géneros. Tenemos a nuestro Leónidas, interpretado (¡y ahora le reconozco la cara!... joer, si es que estoy acostumbrada a verle afeitado) por un estupendo actor como es Gerald Butler, al que he visto en multitud de papeles, muchos de ellos románticos como el de El Fantasma de la Ópera, o Postdata te quiero, y muy habitual en comedias. Aquí saca en parte su lado de duro, y lleva con solvencia un papel de acción. Pero creo que ante todo, nos da un Leónidas muy humano. No le vemos solo como guerrero, repartiendo leña, sino que vemos a un rey preocupado por su patria, a un hombre hermanos de sus hermanos de armas, a un devoto marido enamorado de su esposa y a un padre que lucha jugando con su hijo, y que le enseña, de forma cercana, a respetar a aquellos junto a los que lucha. E incluso se permite ponerle algún toque de humor, que no hace sino reforzar la confianza en sí mismo y la arrogancia del personaje. En definitiva, se nos presenta un hombre muy completo, y si ya estaba coladita por este actor, ahora mucho más. En su contrapartida femenina encontramos a Gorgo, una mujer que, aún en un tiempo en que no contábamos mucho, no duda en alzar su voz, y en no consentir que la silencien. Cuando se le dice que por qué participa en una conversación de hombres, ella clama que "solo las espartanas traemos al mundo hombres de verdad" reivindicando la herencia matriarcal y la importancia de las madres en la educación de sus hijos. Sabe que es difícil que la escuchen, pero no duda en presentarse en el consejo, apoyando con ello a su esposo, y mostrándose como una reina preocupada por el destino de su pueblo si no le envían refuerzos. Es reina, esposa, madre y una mujer de gran coraje que sabe defenderse bien. Además contamos con la belleza y presencia de una actriz como Lena Heady, la cual, en Juego de Tronos, esta bordando el personaje de otra reina, Cersei Lannister, una mujer de gran complejidad. Más dudas me ofrece Rodrigo Santoro como Jerjes. Me gusta su mirada fría, que habla de alguien totalmente endiosado y sin humanidad. Puede que este ayudada por el maquillaje o los efectos especiales, pero eso no se consigue si el actor no pone algo de base. La expresión corporal me parece que no se concuerda con el rostro y la mirada, debería ser más hierática y le veo algo sobreactuado en algunas escenas. O quizá sea tanto exceso, no sé. Me ha dado la sensación de que ha estado mejor en la segunda película, más comedido y menos exagerado.
300 y 300 el Origen de un Imperio (reseña de ambas pelis)Esta segunda cinta comienza justo donde lo deja la anterior: tras la caída de Leónidas y de sus 300 en las Termópilas. Tras una breve introducción, no obstante, retrocede en el tiempo hasta hablarnos del comienzo del conflicto, de los tiempos de Darío I y de la Primera Guerra Médica, en la que el guerrero ateniense Temístocles se enfrentó a los persas en la batalla de Maratón. Temístocles creía firmemente que una unión de las principales ciudades-estado griegas, y una marina fuerte y bien organizada podrían vencer al poderoso ejército persa, y él y Leónidas no se lo pusieron nada fácil a Jerjes. La películas nos narran como ambos lucharon aún teniendo todo en contra, y en esta segunda, una vez alcanzamos el punto de la introducción de nuevo, la narración sigue hacia adelante, llevándonos hasta el final de la Segunda Guerra Médica con la batalla de Salamina, y dejándonos campo abierto para una parte final, que auguro se narrará en una tercera parte, puesto que existe una Tercera Guerra Médica que puso fin al conflicto. En esta película, no tenemos a nuestro Leónidas, pero Temístocles también resulta un protagonista masculino bastante completo e interesante; y bien interpretado por Sullivan Stapleton. En frente tiene a una bella y sensual Eva Green, actriz con experiencia en producciones épicas y de acción como el Reino de los Cielos, y que hace realmente bien su papel de Artemisia. Pero, tengo una queja al respecto, y no, no tiene que ver con que sea una inexactitud histórica. El personaje no existió nunca, pero esas licencias son algo que te esperas hasta cierto punto.¿Y una mujer comandando una flota persa? Impensable, me temo. Pero no es esa mi queja, ni tampoco el que se incluya un buen personaje femenino de acción, sino el cómo se plantea. ¿Es que no puede simplemente luchar, pelear, y ser una guerrera, sin ser también una arpía vengativa y furiosa, y enseñar carnaza? Eva tiene un cuerpo estupendo, y la verdad es que la cosa esta equilibrada porque en estas películas también les vemos a ellos enseñar (¡y de que manera!) Pero es que esa presentación hace de ella una simple ass-kicker sexy, y aunque se nos cuenta su historia y demás, le resta drama, seriedad y complejidad. Eso por no hablar de que perpetua el mito de que una mujer luchadora, fuerte, y sexualmente liberada tiene que ser por fuerza una arpía maquiávelica. Y mejor no hablo de la escenita de sexo... ¿hacían el amor o se estaban dando una paliza? No me quedó claro ese punto. Menos mal que ahí tenemos a Gorgo, una mujer llena de fuerza y dignidad. En la primera película, su esposo la defiende cuando el embajador persa la manda callar por ser, según dice "una conversación de hombres". Pero luego ella demuestra tener la determinación para alzar su voz, actuando como reina y perfecta mano derecha de su marido, y no duda en hundir una espada en el vientre de un hombre que no solo la ha violado, sino que además, pretende dejarla en descrédito delante de todos. Demuestra así que puede defenderse sola, desde luego, y en esta segunda parte (aunque no se si eso es o no históricamente exacto, pero es plausible) incluso comanda al ejército de Esparta, blandiendo la espada del marido al que ha perdido y llorado, para unirse a Temístocles en la lucha. Gorgo demuestra así lo que su marido ya dijo de las mujeres espartanas, cuando Jerjes le pidió que pensara por un momento en su destino si los hombres caían en combate... "se nota que no conoces a nuestras mujeres, ellas bien nos podrían haber acompañado". Y hablando de Jerjes, como ya he comentado, este parece ganar un poco de dimensión, ya que nos cuentan su historia. Vemos como pasa de un joven humillado por una derrota en el campo de batalla, y destrozado por la muerte de su padre, a una criatura inhumana y endiosada. Y la interpretación un poco más sobria también ayuda a esto. Por lo demás, la estética sigue siendo igual de rocambolesca y exagerada, con el mismo efecto: da un toque muy particular, pero es posible que no convenza a todo el mundo. Comentamos también, que es un detalle importante, que el director de la primera y productor de la segunda es Zack Snyder, quien también dirigió otra brillante adaptación de un cómic como es la película de Watchmen, y es segundo de a bordo de un director recientemente muy en boga, Christopher Nolan, responsable de los últimos éxitos en el cine de los superhéroes de DC (la última trilogía de Batman y el Hombre de Acero, última adaptación de Superman)
Quisiera terminar diciendo que estas películas se pueden ver y disfrutar a dos niveles. En un nivel más superficial, están llenas de acción trepidante, y son un entretenimiento muy emocionante para ver, que además quizá pique la curiosidad de algunos por leer sobre Historia Antigua y conocer mejor el fascinante mundo clásico. Y aquí es donde entramos en el segundo nivel: no podemos olvidar que aquí no estamos hablando de mitos y leyendas, los cuales ya encierran de por sí una gran profundidad; sino que, en este caso, y a pesar de sus licencias y "flipadas" las películas tratan de unos hechos históricos reales, contrastados e investigados por un historiador concienzudo como Heródoto. La segunda película ofrece un final abierto, lo cuál me  hace pensar que habrá una tercera (y final) parte que narrará la Tercera Guerra Médica. En ella, los griegos consiguieron finalmente vencer a los persas, después de mucho luchar. La paz final fue conseguida por Pericles, el líder que llevó a la cuidad de Atenas a su período más brillante y resplandeciente, y que sería recordado mucho después de su muerte. Este conflicto de las Guerras Médicas es casi uno de los primeros narrados de forma objetiva e histórica. Su lectura social y política es, por tanto, de gran importancia, y nos lleva a pensar en la lucha entre la Democracia y la Tiranía, entre la libertad y la opresión; esa lucha que la humanidad parece condenada a librar una y otra vez, sin aparente solución. También podemos ver en estas guerras los primeros ejemplos de las diferencias sociales y culturales entre Oriente y Occidente, dos formas de ver el mundo que parecen irreconciliables desde tiempos muy remotos, y dos facciones que siguen teniendo en el mundo actual heridas muy abiertas y sangrantes. Y finalmente, podemos lanzar una pregunta al aire... la conclusión final de Heródoto sobre estas guerras es que los griegos vencieron porque ellos combatían por fuertes motivos: por sus ciudades, sus familias, y sus ideales de democracia y libertad; mientras que los combatientes persas eran en su mayoría, esclavos sin otra motivación que las amenazas, el miedo y el látigo. Si esto es así, en los tiempos que corren, hace falta la determinación de héroes como Temístocles, y Leónidas y sus 300, que nos demuestren que no hay nada fuera del alcance de que un grupo de personas que luchen con fuerza y estén verdaderamente dispuestas a no rendirse hasta cambiar las cosas. ¿Se puede hacer eso, aunque lo tengas todo en contra y parezca que no lo vayas a lograr? Bueno, al menos hay que tener el valor de intentarlo. Para ir calentando motores, y por si toca salir con las espadas y los escudos formando en falange, me parece oportuno cerrar con este vídeo. Por aquí seguimos. ¡¡Nos vemos muy pero que muy pronto!!


Volver a la Portada de Logo Paperblog

Revista