Tú sigue que es gratis e indoloro. Sigue hasta que te canses si es que tal día llega. Tú sigue incluso si algún día es con mala intención, que tanto da. Tú sigue creyendo que sabes de mis defectos y virtudes, y de mis prejuicios y pensamientos. Tú sigue explicándome, con la mejor de las intenciones, cómo tengo que vivir y sentir. Tú sigue creyendo que me conoces por el simple hecho de haber leído todas y cada una de las entradas de mi blog. Aunque ya te digo y te aseguro que no estás ni a cinco minutos de saber cómo soy.
Pero tú sigue haciendo el pingüino, que nos divertimos y entretenemos.
