Revista Cultura y Ocio

68 años de otra vergüenza de la humanidad

Publicado el 06 agosto 2013 por Dean

68 años de otra vergüenza de la humanidad

Esto es una bomba atómica

Escasas semanas después de firmada la maravillosa Carta Magna de las Naciones Unidas, con su invaluable acápite de paz, exactamente el 6 de Agosto de 1945, vuela un poderoso bombardero estadounidense con rumbo a Hiroshima. El orgulloso piloto, un joven coronel, le ha puesto el nombre de su madre: Enola Gay. A su derecha vuela el "Great Artist" y a la izquierda el "Necessary Evil". No creo necesaria la traducción al castellano, pero el nombre de este último, me recuerda siempre a nuestro inigualable jefe de gobierno, ya que todo lo que ha hecho desde que ha asumido el mando es siempre considerado un "Mal necesario" y sus decisiones casi tan devastadoras como lo fueron las acciones de estos bombarderos.
68 años de otra vergüenza de la humanidad

Para los que gozan de poca memoria, recordemos la misión del Enola Gay: Hacer desaparecer por completo una ciudad japonesa junto con todos sus habitantes, gracias a una hermosa bomba de 7  toneladas que también tenía nombre: "Little Boy". El piloto sabía muy bien cual era su misión, ya que los señores de la guerra le habían sembrado en su limitado cerebro la terrible mentira de que "La bomba atómica era absolutamente necesaria y con ella se acortaría la guerra salvando así millones de vidas humanas, no solamente americanas sino también japonesas". La verdad está muy lejos de eso. El señor Harry S. Truman, presidente de USA, un visionario de guerra, ha visto en el horizonte norteamericano un futuro y poderoso enemigo de posguerra: El comunismo. La bomba atómica es el único medio de demostrar el poderío norteamericano frente a Stalin y los cerdos comunistas. El pilóto del avión se siente pletórico de felicidad, está por convertirse en uno de los hombres más importantes de la historia, el salvador del mundo, el héroe del bien hollywoodiense que desde niño ha deseado ser; el sueño americano se va a hacer realidad en su persona. Agradece a dios por tan importante misión, y tiene un noble pensamiento para con la ciudad que está a punto de destruir: 
"Gracias dios mío, gracias Hiroshima... Hiroshima, mi amor"
68 años de otra vergüenza de la humanidad
 

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