Revista Opinión

7 mejores poemas de Julio Cortázar

Publicado el 05 marzo 2019 por Carlosgu82

1. Happy New Year

Mira, no pido mucho, solamente tu mano, tenerla como un sapito que duerme así contento. Necesito esa puerta que me dabas para entrar a tu mundo, ese trocito de azúcar verde, de redondo alegre.¿No me prestas tu mano en esta noche de fin de año de lechuzas roncas? No puedes, por razones técnicas.

Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo, el durazno sedoso de la palma y el dorso, ese país de azules árboles. Así la tomo y la sostengo, como si de ello dependiera muchísimo del mundo,la sucesión de las cuatro estaciones, el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Este poema nos habla de la añoranza de los seres que queremos y amamos en momentos especiales, como la llegada de un nuevo año, y con quien no podemos estar debida a la distancia que nos separa. Nos habla del recuerdo y de tener presente al otro, fresco en su memoria.

2. Después de las fiestas

Y cuando todo el mundo se iba y nos quedábamos los dos entre vasos vacíos y ceniceros sucios, qué hermoso era saber que estabas ahí como un remanso, sola conmigo al borde de la noche, y que durabas, eras más que el tiempo, eras la que no se iba porque una misma almohada y una misma tibieza iba a llamarnos otra vez a despertar al nuevo día, juntos, riendo, despeinados.

Poesía que expresa brevemente las sensaciones que produce el quedarse a solas con la persona amada, a la persona en la que confías y a la que admiras y con la que deseas pasar tus días.

3. Veredas de Buenos Aires

De pibes la llamamos: “la vedera” Y a ella le gustó que la quisiéramos, En su torno sufrido dibujamos Tantas rayuelas.

Después, ya más compadres, taconeando Dimos vuelta manzana con la barra, Silbando fuerte para que la rubia Del almacén saliera, con sus lindas trenzas A la ventana.

A mí me tocó un día irme muy lejos Pero no me olvidé de las “vederas” Pero no me olvidé de las “vederas”. Aquí o allá, las siento en los tamangos Como la fiel caricia de mi tierra. ¡Cuánto andaré por “ ái ” hasta que pueda volver a verlas…!

Esta poesía está dedicada a la tierra que el autor consideraba suya, Argentina, en la que pasaría gran parte de su infancia y a la que añoró cuando se marchó del país ante el auge de la dictadura militar argentina peronista de entre 1976 y 1983.

4. Resumen de otoño

En la bóveda de la tarde cada pájaro es un punto del recuerdo. Asombra a veces que el fervor del tiempo vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva; que la belleza, tan breve en su violento amor nos guarde un eco en el descenso de la noche.

Y así, qué más que estarse con los brazos caídos, el corazón amontonado y ese sabor de polvo que fue rosa o camino. El vuelo excede el ala. Sin humildad, saber que esto que resta fue ganado a la sombra por obra de silencio; que la rama en la mano, que la lágrima oscura son heredad, el hombre con su historia, la lámpara que alumbra.

En esta ocasión el autor hace una breve descripción de las sensaciones que le produce la llegada del otoño y el paso del tiempo, así como el conocimiento de que todo volverá a renacer en primavera.

5. La lenta máquina del desamor

La lenta máquina del desamor, los engranajes del reflujo, los cuerpos que abandonan las almohadas, las sábanas, los besos, y de pie ante el espejo interrogándose cada uno a sí mismo, ya no mirándose entre ellos, ya no desnudos para el otro, ya no te amo, mi amor.

Una poesía bastante clara que expresa cómo poco a poco se ha ido perdiendo la magia y la ilusión en una relación de pareja, hasta el punto de haber desaparecido el amor.

6. After such pleasures

Esta noche, buscando tu boca en otra boca casi creyéndolo, porque así de ciego es este río que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados, qué tristeza es nadar al fin hacia la orilla del sopor sabiendo que el sopor es ese esclavo innoble que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni esperanza. Solo en mi casa abierta sobre el puerto otra vez empezar a quererte, otra vez encontrarte en el café de la mañana sin que tanta cosa irrenunciable hubiera sucedido. Y no tener que acomodarme de este olvido que sube para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

Este poema nos habla de la sensación de vacío y desesperanza, de utilizar las pasiones y vicios como evasión, así como de la añoranza de los tiempos mejores tras haberse terminado una relación llena y inicialmente feliz.

7. Los amigos

En el tabaco, en el café, en el vino, al borde de la noche se levantan como esas voces que a lo lejos cantan sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino, dióscuros, sombras pálidas, me espantan las moscas de los hábitos, me aguantan que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído, y los vivos son mano tibia y techo, suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra, de tanta ausencia abrigará mi pecho esta antigua ternura que los nombra.

Uno de los poemas de Julio Cortázar dedicados a la amistad, al recuerdo de aquellos amigos que nos importaron y con quien compartimos parte de nuestra vida.


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