Revista Opinión

8 de marzo: la glse, por la igualdad

Publicado el 08 marzo 2019 por Habitalia

Hoy, 8 de marzo, volvemos a celebrar el Día internacional de la Mujer. Un año más nos unimos para recordar a todas aquellas mujeres trabajadoras, inconformistas e insumisas; mujeres que no se sometieron al rol "tradicional", obediente y callado, dentro de la sociedad.

Hoy volveremos a romper el silencio y, una vez más, levantaremos nuestra voz para dejar claro que queda mucho camino por recorrer: estamos aún lejos de ser una sociedad igualitaria y mucho menos una sociedad justa.

A lo largo de la historia, se han hecho incontables esfuerzos para limitar los ámbitos de participación de las mujeres. Pero el mayor de los daños que se nos han infligido es el silencio. Personajes como Tomás de Aquino o, posteriormente, los "humanistas" del siglo XIX nos impusieron el silencio como norma: trataban siempre de hacernos creer que las mujeres nunca podríamos llegar tan lejos como nos lo propusiéramos.

Hasta bien entrado el siglo XIII, las mujeres trabajaron en la construcción de las grandes catedrales europeas como canteras, carpinteras, vitraleras o albañiles, oficios que algunas seguimos ejerciendo a nuestra manera y que conocemos muy bien en la Masonería.

Pero eso fue en el siglo XIII y las cosas no siempre van hacia delante: a partir del siglo XV, en los albores del Renacimiento, se nos prohibió ingresar en los gremios. Y en el siglo XIX, el Derecho Napoleónico nos declaró jurídicamente incapaces, cosa que -curiosamente- fue el germen de incipientes movimientos feministas.

Pero fueron el silencio de la historiografía y la complicidad de la sociedad las que condenaron a muchas generaciones de mujeres, a pensar que ese era el orden establecido, que siempre había sido así y que nunca había habido otro: de esta manera, de un plumazo, borraron de los libros de Historia (y de la memoria de la gente) a grandes e influyentes mujeres como Ermesenda de Carcassona, Flora del Monasterio o Chrétien de Troyes, y tantas otras de quienes no conservamos registro.

Muchos años han pasado desde entonces y también muchas cosas han cambiado en la sociedad. En nuestra organización masónica, la Gran Logia Simbólica Española, Hermanas y Hermanos trabajamos hoy en pie de igualdad por el mejoramiento de la Humanidad. No puede ser de otra manera. La Masonería no puede excluir a la mitad de la Humanidad y pretender que el género humano se convierta en algo mejor. Es el trabajo conjunto y fraternal lo que nos hará crecer libres para que algún día, ojalá no lejano, no tengamos que salir el 8 de marzo a la calle, a levantar nuestra voz y a recordar que aún queda mucha piedra por tallar.

PILAR GIRÁLDEZ
Gran Maestre Adjunta de la GLSE


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